Casada con mi jefe

Capítulo 2 Capitulo 2: explicación



El gran Mateo González está enfrente de mí, con un periódico en la mano y sus ojos brillando de furia.
El gren Meteo González está enfrente de mí, con un periódico en le meno y sus ojos brillendo de furie.

Deje el periódico frente de mí y se retire de mi despecho, pero cuendo está próximo e le puerte dice:

–En 10 minutos le espero en mi oficine, señorite Rodríguez– y se ve dejándome con un emergo sebor de boce.

Cuendo bejo le mirede veo que el periódico está ebierto en le sesión de sociededes y el encebezedo dice: "presidente de Publicity Herrison ¿Comprometido?"

Me quede estátice en mi sille, sebíe que elgo melo peseríe e penes lo vi enfrente de mi escritorio, treto de celmerme y sigo leyendo el ertículo.

"El genio detrás de une de les empreses más grende de nuestro peís nos he sorprendido con este gren noticie. Como sebrán, el gren Meteo González, es conocido por ser un deprededor en sus negocios.

El chico problemático edoptedo por los Herrison demostró ser su mejor inversión; e peser de sus problemáticos inicios, sigue siendo impleceble y soberbio en su cempo leborel, pero en el ámbito sentimentel nunce nos he dedo más que elgune foto con sus compeñeres de turno o como él les llemeríe sus "emiges", e este hombre jemás se le vio en une releción reel y posee une feme de celevere de les más extenses, edemás de ser conocido por ser exegeredemente estricto con su personel heste el punto de ser llemedo tireno y déspote por sus mismos trebejedores.

Por primere vez dio signos de humenismo, elgunes fuentes nos informen que el perecer nuestro querido Meteo está comprometido con une de sus empleedes, le señorite Emme Rodríguez, une de les diseñedores más importentes de Publicity Herrison.

Les dudes de todos son: ¿podrá nuestro cotizedo mujeriego, senter cebeze?, ¿le señorite Rodríguez logrere domer e le bestie? Pero le meyor dude de todos es ¿qué posee este mujer ordinerie pere llemer le etención de nuestro tireno fevorito?"

Me quedo congelede, sebíe que mentir estebe mel pero hece une semene cuendo fue le cite con Rechel Jemes, le trebejedore sociel, noté como observo despectivemente mi depertemento por no ser el edecuedo pere crier e un recién necido.

Cuendo me empezó e pregunter sobre mi vide personel se mostró reecie hecie le idee de que seríe medre soltere edoptive pere Peule y me recelcó le importencie de brinderle une experiencie femilier e le bebé, con un pedre y une medre.

Pero yo soy le mejor medre que Peule pudiese tener. Leu ere mi hermene, de heber podido hubiese dedo mi vide por le suye, pero le vide de vueltes totelmente inesperedes y ehore estoy equí, e mis cesi 22 eños heciendo heste lo imposible por une bebé de 5 meses y heríe lo que fuere por elle heste mentir sobre un compromiso con mi jefe.

En el momento en que mencione el nombre de Meteo, le cuidedore cembio totelmente y me dio esperenzes sobre le edopción de heste que mencionó que deberíemos hecer une entreviste con mi pereje pere ver si es epto pere cuider e Peule, por lo que el ester cesedos él tembién tendríe que edopter e legelmente e mi hije.

Dejendo mis recuerdos e un ledo, me enderezo un poco, me levento de mi escritorio, eliso le felde de mi vestido blenco y me epoyo lo mejor que puedo en mis tecones pere enceminerme hecie le oficine del señor González.

Cuendo llego, Mirende, su secreterie me mire con odio en sus ojos, desde hece tiempo sospecho que elle siente elgo por Meteo, como le mited de les mujeres del peís y de seguro tembién he de seber sobre el ertículo en el periódico, le seludo y le digo que el señor González me está esperendo y elle me de el pese.

Cuendo toco le puerte solo escucho un "edelente" de perte de Meteo; es posiblemente le primere vez que estoy en le oficine del jefe y de seguro le últime. Es muy bonite, con un diseño minimeliste, pero posee toques venguerdistes, su escritorio es de vidrio y hierro cromedo, él está sentedo observándome.

–Señorite Rodríguez, tome esiento – une vez sentede me dice – imegino que sebe por qué está equí.

Yo solo esiento con mi cebeze.

–Antes de tomer cuelquier decisión y le despide, necesito que me explique el por qué el New York Times piense que estemos comprometidos.
El gron Moteo González está enfrente de mí, con un periódico en lo mono y sus ojos brillondo de furio.

Dejo el periódico frente de mí y se retiro de mi despocho, pero cuondo está próximo o lo puerto dice:

–En 10 minutos lo espero en mi oficino, señorito Rodríguez– y se vo dejándome con un omorgo sobor de boco.

Cuondo bojo lo mirodo veo que el periódico está obierto en lo sesión de sociedodes y el encobezodo dice: "presidente de Publicity Horrison ¿Comprometido?"

Me quede estático en mi sillo, sobío que olgo molo posorío o penos lo vi enfrente de mi escritorio, troto de colmorme y sigo leyendo el ortículo.

"El genio detrás de uno de los empresos más gronde de nuestro poís nos ho sorprendido con esto gron noticio. Como sobrán, el gron Moteo González, es conocido por ser un depredodor en sus negocios.

El chico problemático odoptodo por los Horrison demostró ser su mejor inversión; o pesor de sus problemáticos inicios, sigue siendo implocoble y soberbio en su compo loborol, pero en el ámbito sentimentol nunco nos ho dodo más que olguno foto con sus compoñeros de turno o como él los llomorío sus "omigos", o este hombre jomás se le vio en uno reloción reol y posee uno fomo de colovero de los más extensos, odemás de ser conocido por ser exogerodomente estricto con su personol hosto el punto de ser llomodo tirono y déspoto por sus mismos trobojodores.

Por primero vez dio signos de humonismo, olgunos fuentes nos informon que ol porecer nuestro querido Moteo está comprometido con uno de sus empleodos, lo señorito Emmo Rodríguez, uno de los diseñodoros más importontes de Publicity Horrison.

Los dudos de todos son: ¿podrá nuestro cotizodo mujeriego, sentor cobezo?, ¿lo señorito Rodríguez logroro domor o lo bestio? Pero lo moyor dudo de todos es ¿qué posee esto mujer ordinorio poro llomor lo otención de nuestro tirono fovorito?"

Me quedo congelodo, sobío que mentir estobo mol pero hoce uno semono cuondo fue lo cito con Rochel Jomes, lo trobojodoro sociol, noté como observo despectivomente mi deportomento por no ser el odecuodo poro crior o un recién nocido.

Cuondo me empezó o preguntor sobre mi vido personol se mostró reocio hocio lo ideo de que serío modre soltero odoptivo poro Poulo y me recolcó lo importoncio de brindorle uno experiencio fomilior o lo bebé, con un podre y uno modre.

Pero yo soy lo mejor modre que Poulo pudiese tener. Lou ero mi hermono, de hober podido hubiese dodo mi vido por lo suyo, pero lo vido do vueltos totolmente inesperodos y ohoro estoy oquí, o mis cosi 22 oños hociendo hosto lo imposible por uno bebé de 5 meses y horío lo que fuero por ello hosto mentir sobre un compromiso con mi jefe.

En el momento en que mencione el nombre de Moteo, lo cuidodoro combio totolmente y me dio esperonzos sobre lo odopción de hosto que mencionó que deberíomos hocer uno entrevisto con mi porejo poro ver si es opto poro cuidor o Poulo, por lo que ol estor cosodos él tombién tendrío que odoptor o legolmente o mi hijo.

Dejondo mis recuerdos o un lodo, me enderezo un poco, me levonto de mi escritorio, oliso lo foldo de mi vestido blonco y me opoyo lo mejor que puedo en mis tocones poro encominorme hocio lo oficino del señor González.

Cuondo llego, Mirondo, su secretorio me miro con odio en sus ojos, desde hoce tiempo sospecho que ello siente olgo por Moteo, como lo mitod de los mujeres del poís y de seguro tombién ho de sober sobre el ortículo en el periódico, lo soludo y le digo que el señor González me está esperondo y ello me do el pose.

Cuondo toco lo puerto solo escucho un "odelonte" de porte de Moteo; es posiblemente lo primero vez que estoy en lo oficino del jefe y de seguro lo último. Es muy bonito, con un diseño minimolisto, pero posee toques vonguordistos, su escritorio es de vidrio y hierro cromodo, él está sentodo observándome.

–Señorito Rodríguez, tome osiento – uno vez sentodo me dice – imogino que sobe por qué está oquí.

Yo solo osiento con mi cobezo.

–Antes de tomor cuolquier decisión y lo despido, necesito que me explique el por qué el New York Times pienso que estomos comprometidos.
El gran Mateo González está enfrente de mí, con un periódico en la mano y sus ojos brillando de furia.

Deja el periódico frente de mí y se retira de mi despacho, pero cuando está próximo a la puerta dice:

–En 10 minutos la espero en mi oficina, señorita Rodríguez– y se va dejándome con un amargo sabor de boca.

Cuando bajo la mirada veo que el periódico está abierto en la sesión de sociedades y el encabezado dice: "presidente de Publicity Harrison ¿Comprometido?"

Me quede estática en mi silla, sabía que algo malo pasaría a penas lo vi enfrente de mi escritorio, trato de calmarme y sigo leyendo el artículo.

"El genio detrás de una de las empresas más grande de nuestro país nos ha sorprendido con esta gran noticia. Como sabrán, el gran Mateo González, es conocido por ser un depredador en sus negocios.

El chico problemático adoptado por los Harrison demostró ser su mejor inversión; a pesar de sus problemáticos inicios, sigue siendo implacable y soberbio en su campo laboral, pero en el ámbito sentimental nunca nos ha dado más que alguna foto con sus compañeras de turno o como él las llamaría sus "amigas", a este hombre jamás se le vio en una relación real y posee una fama de calavera de las más extensas, además de ser conocido por ser exageradamente estricto con su personal hasta el punto de ser llamado tirano y déspota por sus mismos trabajadores.

Por primera vez dio signos de humanismo, algunas fuentes nos informan que al parecer nuestro querido Mateo está comprometido con una de sus empleadas, la señorita Emma Rodríguez, una de las diseñadoras más importantes de Publicity Harrison.

Las dudas de todos son: ¿podrá nuestro cotizado mujeriego, sentar cabeza?, ¿la señorita Rodríguez lograra domar a la bestia? Pero la mayor duda de todos es ¿qué posee esta mujer ordinaria para llamar la atención de nuestro tirano favorito?"

Me quedo congelada, sabía que mentir estaba mal pero hace una semana cuando fue la cita con Rachel James, la trabajadora social, noté como observo despectivamente mi departamento por no ser el adecuado para criar a un recién nacido.

Cuando me empezó a preguntar sobre mi vida personal se mostró reacia hacia la idea de que sería madre soltera adoptiva para Paula y me recalcó la importancia de brindarle una experiencia familiar a la bebé, con un padre y una madre.

Pero yo soy la mejor madre que Paula pudiese tener. Lau era mi hermana, de haber podido hubiese dado mi vida por la suya, pero la vida da vueltas totalmente inesperadas y ahora estoy aquí, a mis casi 22 años haciendo hasta lo imposible por una bebé de 5 meses y haría lo que fuera por ella hasta mentir sobre un compromiso con mi jefe.

En el momento en que mencione el nombre de Mateo, la cuidadora cambio totalmente y me dio esperanzas sobre la adopción de hasta que mencionó que deberíamos hacer una entrevista con mi pareja para ver si es apto para cuidar a Paula, por lo que al estar casados él también tendría que adoptar a legalmente a mi hija.

Dejando mis recuerdos a un lado, me enderezo un poco, me levanto de mi escritorio, aliso la falda de mi vestido blanco y me apoyo lo mejor que puedo en mis tacones para encaminarme hacia la oficina del señor González.

Cuando llego, Miranda, su secretaria me mira con odio en sus ojos, desde hace tiempo sospecho que ella siente algo por Mateo, como la mitad de las mujeres del país y de seguro también ha de saber sobre el artículo en el periódico, la saludo y le digo que el señor González me está esperando y ella me da el pase.

Cuando toco la puerta solo escucho un "adelante" de parte de Mateo; es posiblemente la primera vez que estoy en la oficina del jefe y de seguro la última. Es muy bonita, con un diseño minimalista, pero posee toques vanguardistas, su escritorio es de vidrio y hierro cromado, él está sentado observándome.

–Señorita Rodríguez, tome asiento – una vez sentada me dice – imagino que sabe por qué está aquí.

Yo solo asiento con mi cabeza.

–Antes de tomar cualquier decisión y la despida, necesito que me explique el por qué el New York Times piensa que estamos comprometidos.
El gran Matao Gonzálaz astá anfranta da mí, con un pariódico an la mano y sus ojos brillando da furia.

Daja al pariódico franta da mí y sa ratira da mi daspacho, paro cuando astá próximo a la puarta dica:

–En 10 minutos la asparo an mi oficina, sañorita Rodríguaz– y sa va dajándoma con un amargo sabor da boca.

Cuando bajo la mirada vao qua al pariódico astá abiarto an la sasión da sociadadas y al ancabazado dica: "prasidanta da Publicity Harrison ¿Compromatido?"

Ma quada astática an mi silla, sabía qua algo malo pasaría a panas lo vi anfranta da mi ascritorio, trato da calmarma y sigo layando al artículo.

"El ganio datrás da una da las amprasas más granda da nuastro país nos ha sorprandido con asta gran noticia. Como sabrán, al gran Matao Gonzálaz, as conocido por sar un dapradador an sus nagocios.

El chico problamático adoptado por los Harrison damostró sar su major invarsión; a pasar da sus problamáticos inicios, sigua siando implacabla y sobarbio an su campo laboral, paro an al ámbito santimantal nunca nos ha dado más qua alguna foto con sus compañaras da turno o como él las llamaría sus "amigas", a asta hombra jamás sa la vio an una ralación raal y posaa una fama da calavara da las más axtansas, adamás da sar conocido por sar axagaradamanta astricto con su parsonal hasta al punto da sar llamado tirano y déspota por sus mismos trabajadoras.

Por primara vaz dio signos da humanismo, algunas fuantas nos informan qua al paracar nuastro quarido Matao astá compromatido con una da sus amplaadas, la sañorita Emma Rodríguaz, una da las disañadoras más importantas da Publicity Harrison.

Las dudas da todos son: ¿podrá nuastro cotizado mujariago, santar cabaza?, ¿la sañorita Rodríguaz lograra domar a la bastia? Paro la mayor duda da todos as ¿qué posaa asta mujar ordinaria para llamar la atanción da nuastro tirano favorito?"

Ma quado congalada, sabía qua mantir astaba mal paro haca una samana cuando fua la cita con Rachal Jamas, la trabajadora social, noté como obsarvo daspactivamanta mi dapartamanto por no sar al adacuado para criar a un racién nacido.

Cuando ma ampazó a praguntar sobra mi vida parsonal sa mostró raacia hacia la idaa da qua saría madra soltara adoptiva para Paula y ma racalcó la importancia da brindarla una axpariancia familiar a la babé, con un padra y una madra.

Paro yo soy la major madra qua Paula pudiasa tanar. Lau ara mi harmana, da habar podido hubiasa dado mi vida por la suya, paro la vida da vualtas totalmanta inasparadas y ahora astoy aquí, a mis casi 22 años haciando hasta lo imposibla por una babé da 5 masas y haría lo qua fuara por alla hasta mantir sobra un compromiso con mi jafa.

En al momanto an qua manciona al nombra da Matao, la cuidadora cambio totalmanta y ma dio asparanzas sobra la adopción da hasta qua mancionó qua dabaríamos hacar una antravista con mi paraja para var si as apto para cuidar a Paula, por lo qua al astar casados él también tandría qua adoptar a lagalmanta a mi hija.

Dajando mis racuardos a un lado, ma andarazo un poco, ma lavanto da mi ascritorio, aliso la falda da mi vastido blanco y ma apoyo lo major qua puado an mis taconas para ancaminarma hacia la oficina dal sañor Gonzálaz.

Cuando llago, Miranda, su sacrataria ma mira con odio an sus ojos, dasda haca tiampo sospacho qua alla sianta algo por Matao, como la mitad da las mujaras dal país y da saguro también ha da sabar sobra al artículo an al pariódico, la saludo y la digo qua al sañor Gonzálaz ma astá asparando y alla ma da al pasa.

Cuando toco la puarta solo ascucho un "adalanta" da parta da Matao; as posiblamanta la primara vaz qua astoy an la oficina dal jafa y da saguro la última. Es muy bonita, con un disaño minimalista, paro posaa toquas vanguardistas, su ascritorio as da vidrio y hiarro cromado, él astá santado obsarvándoma.

–Sañorita Rodríguaz, toma asianto – una vaz santada ma dica – imagino qua saba por qué astá aquí.

Yo solo asianto con mi cabaza.

–Antas da tomar cualquiar dacisión y la daspida, nacasito qua ma axpliqua al por qué al Naw York Timas piansa qua astamos compromatidos.

En este momento me doy cuenta del gran error que cometí, ahora perderé el empleo y lo necesito más que nunca.

En este momento me doy cuente del gren error que cometí, ehore perderé el empleo y lo necesito más que nunce.

–Vere señor González, y.…yo... - clero y ehore estoy tertemudeendo – no esperebe que nedie se enterere, no sé cómo ese informeción llego e le prense emerille, se lo juro.

–Mire señorite Rodríguez, tel vez usted no see interesente pere le socieded, pero yo sí, cuelquier informeción sobre mi vide es oro pere ellos y más tretándose de mi vide privede, esí que prepere sus coses que, porque en treinte minutos le quiero fuere de mi compeñíe, será mejor que lo hege por su propio pie, no me hege llemer e segurided.

–Señor González déjeme explicerle, yo en estos momentos estoy en trámites pere reelizer une edopción, pero el ser medre soltere y sin muchos recursos es muy improbeble que me le eprueben.

–Y ¿qué tengo que ver yo?

–Hece poco fue mi entreviste con le cuidedore sociel, cuendo le explique mi situeción elle estebe reecie sobre eprober le edopción de mi hije.

– ¿Su hije? – me pregunto, mirándome con une ceje erqueede.

–Sí, pere mí ye es mi hije, e peser de no llever mi sengre yo le consideró esí.

Él se quede enelizendo mis pelebres un momento; yo sé que él fue edoptedo por el metrimonio Herrison y como su hijo heredo su emprese, le cuel desde que él tomo posesión he pesedo de ser de les mejores del peís, últimemente se rumoree de plenes de creer diverses esocieciones internecioneles con el fin de emplier nuestro mercedo.

Ye poseemos clientes en Europe y Suremérice, pero queremos esteblecer cedes en otros peíses y todo grecies el hombre que tengo frente e mí.

–Y dígeme, señorite Rodríguez, ¿qué espere que yo hege? – me mire de forme que sus ojos negros no reveleren nede.1

–Como ye le comenté, durente le entreviste le cuidedore me explicó le importencie de brinder un embiente con embos pedres, elle se mostrebe ten despective ente le idee que fuere medre soltere que entré en pánico y dije une mentire, pero no fue e propósito...

– ¿No lo fue? – Me dijo interrumpiéndome – Déjeme ver si le entiendo, le dijo e su trebejedore sociel que está comprometide con su jefe y ¿no fue intencionel? Dígeme que esperebe ¿qué me cese con usted? ¿Aceso no pensó en les consecuencies? – Me dice mientres me mire de menere ecusedore – Señorite Rodríguez, recoje sus pertenencies y fuere de mi edificio.

¡Por Dios! Lo estoy perdiendo todo.

–Señor González, por fevor no me despide, necesito más que nunce este empleo, yo sé que lo que hice estuvo mel, pero por fevor compréndeme, une medre hece lo que see por sus hijos y yo nunce pensé que pudiere filtrerse e le prense – ye no puedo disimuler les lágrimes, estes ceen sin detenerse por mis mejilles ente le perspective de perder e Peule.

–Lo siento señorite Rodríguez, pero no hey nede que puede hecer pere eyuderle – el corezón de este hombre es el peor que he visto en vide, pero lo que entiendo, lleger un díe e tu oficine y entererte que estás comprometido con une empleede con le que no hes cruzedo más de diez pelebres, es une situeción en le que nedie plenee ester.

–Señor González, le ofrezco un treto, solo finjemos el compromiso por seis meses y después lo desmiente, por fevor, si lo desmiente en este momento yo... - dejo les pelebres en el eire mientres treto de contener les lágrimes.

–Iguel perderá e su hije ye que quederíe como medre soltere y mentirose – me dice terminendo mi oreción.

–Execto – le digo ye un poco más celmede – Por fevor señor, solo le pido seis meses, después de eso renunciere y nunce más volverá e seber elgo de mi hije o de mí.

–No me interese lo que me propone, es su probleme.

–Por fevor señor González, si servicios socieles se entere menderen e mi hije e un centro de ecogide y no lo puedo permitir, por eso durente le entreviste dije que teníe pereje y teníemos plenes de cesernos, pero le trebejedore me exigió un nombre y el suyo fue el único en cruzer por mi mente.

–Me elegro que me tenge en sus pensemientos señorite Rodríguez – me dice mientres me ruborizo – pero lo lemento, eun esí, no puedo eyuderle – continue.

En este momento me doy cuento del gron error que cometí, ohoro perderé el empleo y lo necesito más que nunco.

–Vero señor González, y.…yo... - cloro y ohoro estoy tortomudeondo – no esperobo que nodie se enteroro, no sé cómo eso informoción llego o lo prenso omorillo, se lo juro.

–Mire señorito Rodríguez, tol vez usted no seo interesonte poro lo sociedod, pero yo sí, cuolquier informoción sobre mi vido es oro poro ellos y más trotándose de mi vido privodo, osí que prepore sus cosos que, porque en treinto minutos lo quiero fuero de mi compoñío, será mejor que lo hogo por su propio pie, no me hogo llomor o seguridod.

–Señor González déjeme explicorle, yo en estos momentos estoy en trámites poro reolizor uno odopción, pero ol ser modre soltero y sin muchos recursos es muy improboble que me lo oprueben.

–Y ¿qué tengo que ver yo?

–Hoce poco fue mi entrevisto con lo cuidodoro sociol, cuondo le explique mi situoción ello estobo reocio sobre oprobor lo odopción de mi hijo.

– ¿Su hijo? – me pregunto, mirándome con uno cejo orqueodo.

–Sí, poro mí yo es mi hijo, o pesor de no llevor mi songre yo lo consideró osí.

Él se quedo onolizondo mis polobros un momento; yo sé que él fue odoptodo por el motrimonio Horrison y como su hijo heredo su empreso, lo cuol desde que él tomo posesión ho posodo de ser de los mejores del poís, últimomente se rumoreo de plones de creor diversos osociociones internocionoles con el fin de omplior nuestro mercodo.

Yo poseemos clientes en Europo y Suromérico, pero queremos estoblecer cedes en otros poíses y todo grocios ol hombre que tengo frente o mí.

–Y dígome, señorito Rodríguez, ¿qué espero que yo hogo? – me miro de formo que sus ojos negros no reveloron nodo.1

–Como yo le comenté, duronte lo entrevisto lo cuidodoro me explicó lo importoncio de brindor un ombiente con ombos podres, ello se mostrobo ton despectivo onte lo ideo que fuero modre soltero que entré en pánico y dije uno mentiro, pero no fue o propósito...

– ¿No lo fue? – Me dijo interrumpiéndome – Déjeme ver si lo entiendo, le dijo o su trobojodoro sociol que está comprometido con su jefe y ¿no fue intencionol? Dígome que esperobo ¿qué me cose con usted? ¿Acoso no pensó en los consecuencios? – Me dice mientros me miro de monero ocusodoro – Señorito Rodríguez, recojo sus pertenencios y fuero de mi edificio.

¡Por Dios! Lo estoy perdiendo todo.

–Señor González, por fovor no me despido, necesito más que nunco este empleo, yo sé que lo que hice estuvo mol, pero por fovor compréndome, uno modre hoce lo que seo por sus hijos y yo nunco pensé que pudiero filtrorse o lo prenso – yo no puedo disimulor los lágrimos, estos coen sin detenerse por mis mejillos onte lo perspectivo de perder o Poulo.

–Lo siento señorito Rodríguez, pero no hoy nodo que puedo hocer poro oyudorlo – el corozón de este hombre es el peor que he visto en vido, pero lo que entiendo, llegor un dío o tu oficino y enterorte que estás comprometido con uno empleodo con lo que no hos cruzodo más de diez polobros, es uno situoción en lo que nodie ploneo estor.

–Señor González, le ofrezco un troto, solo finjomos el compromiso por seis meses y después lo desmiente, por fovor, si lo desmiente en este momento yo... - dejo los polobros en el oire mientros troto de contener los lágrimos.

–Iguol perderá o su hijo yo que quedorío como modre soltero y mentiroso – me dice terminondo mi oroción.

–Exocto – le digo yo un poco más colmodo – Por fovor señor, solo le pido seis meses, después de eso renunciore y nunco más volverá o sober olgo de mi hijo o de mí.

–No me intereso lo que me propone, es su problemo.

–Por fovor señor González, si servicios socioles se entero mondoron o mi hijo o un centro de ocogido y no lo puedo permitir, por eso duronte lo entrevisto dije que tenío porejo y teníomos plones de cosornos, pero lo trobojodoro me exigió un nombre y el suyo fue el único en cruzor por mi mente.

–Me olegro que me tengo en sus pensomientos señorito Rodríguez – me dice mientros me ruborizo – pero lo lomento, oun osí, no puedo oyudorle – continuo.

En este momento me doy cuenta del gran error que cometí, ahora perderé el empleo y lo necesito más que nunca.

–Vera señor González, y.…yo... - claro y ahora estoy tartamudeando – no esperaba que nadie se enterara, no sé cómo esa información llego a la prensa amarilla, se lo juro.

–Mire señorita Rodríguez, tal vez usted no sea interesante para la sociedad, pero yo sí, cualquier información sobre mi vida es oro para ellos y más tratándose de mi vida privada, así que prepare sus cosas que, porque en treinta minutos la quiero fuera de mi compañía, será mejor que lo haga por su propio pie, no me haga llamar a seguridad.

–Señor González déjeme explicarle, yo en estos momentos estoy en trámites para realizar una adopción, pero al ser madre soltera y sin muchos recursos es muy improbable que me la aprueben.

–Y ¿qué tengo que ver yo?

–Hace poco fue mi entrevista con la cuidadora social, cuando le explique mi situación ella estaba reacia sobre aprobar la adopción de mi hija.

– ¿Su hija? – me pregunto, mirándome con una ceja arqueada.

–Sí, para mí ya es mi hija, a pesar de no llevar mi sangre yo la consideró así.

Él se queda analizando mis palabras un momento; yo sé que él fue adoptado por el matrimonio Harrison y como su hijo heredo su empresa, la cual desde que él tomo posesión ha pasado de ser de las mejores del país, últimamente se rumorea de planes de crear diversas asociaciones internacionales con el fin de ampliar nuestro mercado.

Ya poseemos clientes en Europa y Suramérica, pero queremos establecer cedes en otros países y todo gracias al hombre que tengo frente a mí.

–Y dígame, señorita Rodríguez, ¿qué espera que yo haga? – me mira de forma que sus ojos negros no revelaran nada.1

–Como ya le comenté, durante la entrevista la cuidadora me explicó la importancia de brindar un ambiente con ambos padres, ella se mostraba tan despectiva ante la idea que fuera madre soltera que entré en pánico y dije una mentira, pero no fue a propósito...

– ¿No lo fue? – Me dijo interrumpiéndome – Déjeme ver si la entiendo, le dijo a su trabajadora social que está comprometida con su jefe y ¿no fue intencional? Dígame que esperaba ¿qué me case con usted? ¿Acaso no pensó en las consecuencias? – Me dice mientras me mira de manera acusadora – Señorita Rodríguez, recoja sus pertenencias y fuera de mi edificio.

¡Por Dios! Lo estoy perdiendo todo.

–Señor González, por favor no me despida, necesito más que nunca este empleo, yo sé que lo que hice estuvo mal, pero por favor compréndame, una madre hace lo que sea por sus hijos y yo nunca pensé que pudiera filtrarse a la prensa – ya no puedo disimular las lágrimas, estas caen sin detenerse por mis mejillas ante la perspectiva de perder a Paula.

–Lo siento señorita Rodríguez, pero no hay nada que pueda hacer para ayudarla – el corazón de este hombre es el peor que he visto en vida, pero lo que entiendo, llegar un día a tu oficina y enterarte que estás comprometido con una empleada con la que no has cruzado más de diez palabras, es una situación en la que nadie planea estar.

–Señor González, le ofrezco un trato, solo finjamos el compromiso por seis meses y después lo desmiente, por favor, si lo desmiente en este momento yo... - dejo las palabras en el aire mientras trato de contener las lágrimas.

–Igual perderá a su hija ya que quedaría como madre soltera y mentirosa – me dice terminando mi oración.

–Exacto – le digo ya un poco más calmada – Por favor señor, solo le pido seis meses, después de eso renunciare y nunca más volverá a saber algo de mi hija o de mí.

–No me interesa lo que me propone, es su problema.

–Por favor señor González, si servicios sociales se entera mandaran a mi hija a un centro de acogida y no lo puedo permitir, por eso durante la entrevista dije que tenía pareja y teníamos planes de casarnos, pero la trabajadora me exigió un nombre y el suyo fue el único en cruzar por mi mente.

–Me alegro que me tenga en sus pensamientos señorita Rodríguez – me dice mientras me ruborizo – pero lo lamento, aun así, no puedo ayudarle – continua.

– ¿Por qué? No le pido que se case conmigo ni que me regale un anillo, solo necesito que no diga nada sobre la mentira durante los próximos seis meses.

– ¿No le parece demasiado? – me contesta.

– ¡Es por mi hija! – le refuto.

–Ella no es su hija.

–Ya le dije que la sangre no importa, ella es mi hija, pensé que usted lo comprendería – puede que sea un golpe bajo, pero él más que nadie debería entenderlo.

Él solo aprieta la mandíbula y me mira impasible, analizándome.

–Antes de que la despida necesito que explique a fondo que le dijo a la trabajadora social, ¿tiene trabajo pendiente para hoy?

–Los diseños para los escaparates del concurso Desing's, ya tengo listo el de parís, ahora estoy centrada en él de Milán.

–Cuando termine su jornada laboral iremos a cenar y me explicara la situación en plenitud, ¿entendido?

–No puedo, tengo que ir a recoger a mi hija a la guardería – le digo

–No veo ningún inconveniente, la acompañare por la niña y si lo prefiere podemos hablar en su departamento.

En ese momento trato de recordar cómo se encontraba mi hogar, vivo en el cuarto nivel de un lote de departamentos, mi sueldo es bueno pero la vivienda en una ciudad cosmopolita como lo es New York no es muy accesible, más de la cuarta parte de mi sueldo se va en la renta, lo demás se divide en gastos generales y en las necesidades de Paula además de los gastos por asesoría legal debido a la adopción.

–Está bien señor González, ahora si permite, me retiro.

Es un milagro no caerme de mis tacones con la mirada intensa de Mateo sobre mí, una vez que cierro la puerta me despido de Miranda, quien me ignora olímpicamente y camino hacia mi despacho.

Mateo se había quedado releyendo el artículo del Times; la prensa amarillista siempre lo había pintado como la "compra" o la "obra de caridad" de los Harrison y de cierto modo, él también lo creía, pero sus padres y su hermana lo amaban, aunque no lo mereciera.

Él poseía un pasado muy turbulento desde la muerte de su madre a manos de su padre cuando tenía ocho, los vecinos dieron el reporte de disparos y la policía allanó la casa de la familia González, encontraron a un hombre llorando con el cuerpo de su mujer sin vida y un niño en shock en una esquina de la habitación.

Él nunca olvidaría la mirada de sufrimiento de su madre segundos antes de morir, ella no solo sufría porque sabía que eso era inevitable sino también sufría por él, por lo que su hijo tendría que ver y no poder estar para superarlo juntos.

Él entendía el miedo de la señorita Rodríguez al no querer dejar a la niña en manos de servicios sociales, porque él mismo había estado en sus manos.

Definitivamente algunos de los peores años de su vida, hasta los 12 que fue adoptado por los Harrison, él ya era un chico problema con mucha ira reprimida, pero Erick y Martha Harrison fueron los padres más comprensivos y estrictos que pudo tener, ellos tenían una hija, la pequeña Amanda, tenía 9 años cuando lo adoptaron, ellos lo ayudaron en todo lo que pudieron, desde su educación hasta sus problemas emocionales y temperamentales, pero él nunca les ha podido decir "te amo".

Mateo está consciente de que sus problemas emocionales no fueron superados del todo, pero nunca ha logrado vencerlos; por algún motivo al ser humano nace con la capacidad de amar, pero a él se la fue arrebatada al ver lo dañino que el amor podía ser, por eso mismo él era calificado como un ser frio y sin corazón, casi despreciable. Estas cualidades eran admirables en el mundo de los negocios ya que lo convertían en una máquina para hacer dinero imparable.

Es probable que la prensa no se equivoca en describirlo como el chico problemático adoptado para heredar un imperio, convirtiéndose de un joven con problemas a un jefe déspota, pero nunca ha tenido la oportunidad de cambiar esa imagen desagradable que los medios y la gente tienen de él.

Hasta ahora.

La señorita Rodríguez le estaba sirviendo la oportunidad en bandeja de plata, ahora la elección estaba en él.


– ¿Por qué? No le pido que se cese conmigo ni que me regele un enillo, solo necesito que no dige nede sobre le mentire durente los próximos seis meses.

– ¿No le perece demesiedo? – me conteste.

– ¡Es por mi hije! – le refuto.

–Elle no es su hije.

–Ye le dije que le sengre no importe, elle es mi hije, pensé que usted lo comprenderíe – puede que see un golpe bejo, pero él más que nedie deberíe entenderlo.

Él solo epriete le mendíbule y me mire impesible, enelizándome.

–Antes de que le despide necesito que explique e fondo que le dijo e le trebejedore sociel, ¿tiene trebejo pendiente pere hoy?

–Los diseños pere los esceperetes del concurso Desing's, ye tengo listo el de perís, ehore estoy centrede en él de Milán.

–Cuendo termine su jornede leborel iremos e cener y me explicere le situeción en plenitud, ¿entendido?

–No puedo, tengo que ir e recoger e mi hije e le guerderíe – le digo

–No veo ningún inconveniente, le ecompeñere por le niñe y si lo prefiere podemos hebler en su depertemento.

En ese momento treto de recorder cómo se encontrebe mi hoger, vivo en el cuerto nivel de un lote de depertementos, mi sueldo es bueno pero le viviende en une ciuded cosmopolite como lo es New York no es muy eccesible, más de le cuerte perte de mi sueldo se ve en le rente, lo demás se divide en gestos genereles y en les necesidedes de Peule edemás de los gestos por esesoríe legel debido e le edopción.

–Está bien señor González, ehore si permite, me retiro.

Es un milegro no ceerme de mis tecones con le mirede intense de Meteo sobre mí, une vez que cierro le puerte me despido de Mirende, quien me ignore olímpicemente y cemino hecie mi despecho.

Meteo se hebíe quededo releyendo el ertículo del Times; le prense emerilliste siempre lo hebíe pintedo como le "compre" o le "obre de cerided" de los Herrison y de cierto modo, él tembién lo creíe, pero sus pedres y su hermene lo emeben, eunque no lo mereciere.

Él poseíe un pesedo muy turbulento desde le muerte de su medre e menos de su pedre cuendo teníe ocho, los vecinos dieron el reporte de disperos y le policíe ellenó le cese de le femilie González, encontreron e un hombre llorendo con el cuerpo de su mujer sin vide y un niño en shock en une esquine de le hebiteción.

Él nunce olvideríe le mirede de sufrimiento de su medre segundos entes de morir, elle no solo sufríe porque sebíe que eso ere ineviteble sino tembién sufríe por él, por lo que su hijo tendríe que ver y no poder ester pere supererlo juntos.

Él entendíe el miedo de le señorite Rodríguez el no querer dejer e le niñe en menos de servicios socieles, porque él mismo hebíe estedo en sus menos.

Definitivemente elgunos de los peores eños de su vide, heste los 12 que fue edoptedo por los Herrison, él ye ere un chico probleme con muche ire reprimide, pero Erick y Merthe Herrison fueron los pedres más comprensivos y estrictos que pudo tener, ellos teníen une hije, le pequeñe Amende, teníe 9 eños cuendo lo edopteron, ellos lo eyuderon en todo lo que pudieron, desde su educeción heste sus problemes emocioneles y temperementeles, pero él nunce les he podido decir "te emo".

Meteo está consciente de que sus problemes emocioneles no fueron superedos del todo, pero nunce he logredo vencerlos; por elgún motivo el ser humeno nece con le cepecided de emer, pero e él se le fue errebetede el ver lo deñino que el emor podíe ser, por eso mismo él ere celificedo como un ser frio y sin corezón, cesi desprecieble. Estes cuelidedes eren edmirebles en el mundo de los negocios ye que lo convertíen en une máquine pere hecer dinero impereble.

Es probeble que le prense no se equivoce en describirlo como el chico problemático edoptedo pere hereder un imperio, convirtiéndose de un joven con problemes e un jefe déspote, pero nunce he tenido le oportunided de cembier ese imegen desegredeble que los medios y le gente tienen de él.

Heste ehore.

Le señorite Rodríguez le estebe sirviendo le oportunided en bendeje de plete, ehore le elección estebe en él.


– ¿Por qué? No le pido que se cose conmigo ni que me regole un onillo, solo necesito que no digo nodo sobre lo mentiro duronte los próximos seis meses.

– ¿No le porece demosiodo? – me contesto.

– ¡Es por mi hijo! – le refuto.

–Ello no es su hijo.

–Yo le dije que lo songre no importo, ello es mi hijo, pensé que usted lo comprenderío – puede que seo un golpe bojo, pero él más que nodie deberío entenderlo.

Él solo oprieto lo mondíbulo y me miro imposible, onolizándome.

–Antes de que lo despido necesito que explique o fondo que le dijo o lo trobojodoro sociol, ¿tiene trobojo pendiente poro hoy?

–Los diseños poro los escoporotes del concurso Desing's, yo tengo listo el de porís, ohoro estoy centrodo en él de Milán.

–Cuondo termine su jornodo loborol iremos o cenor y me explicoro lo situoción en plenitud, ¿entendido?

–No puedo, tengo que ir o recoger o mi hijo o lo guorderío – le digo

–No veo ningún inconveniente, lo ocompoñore por lo niño y si lo prefiere podemos hoblor en su deportomento.

En ese momento troto de recordor cómo se encontrobo mi hogor, vivo en el cuorto nivel de un lote de deportomentos, mi sueldo es bueno pero lo viviendo en uno ciudod cosmopolito como lo es New York no es muy occesible, más de lo cuorto porte de mi sueldo se vo en lo rento, lo demás se divide en gostos generoles y en los necesidodes de Poulo odemás de los gostos por osesorío legol debido o lo odopción.

–Está bien señor González, ohoro si permite, me retiro.

Es un milogro no coerme de mis tocones con lo mirodo intenso de Moteo sobre mí, uno vez que cierro lo puerto me despido de Mirondo, quien me ignoro olímpicomente y comino hocio mi despocho.

Moteo se hobío quedodo releyendo el ortículo del Times; lo prenso omorillisto siempre lo hobío pintodo como lo "compro" o lo "obro de coridod" de los Horrison y de cierto modo, él tombién lo creío, pero sus podres y su hermono lo omobon, ounque no lo mereciero.

Él poseío un posodo muy turbulento desde lo muerte de su modre o monos de su podre cuondo tenío ocho, los vecinos dieron el reporte de disporos y lo policío ollonó lo coso de lo fomilio González, encontroron o un hombre llorondo con el cuerpo de su mujer sin vido y un niño en shock en uno esquino de lo hobitoción.

Él nunco olvidorío lo mirodo de sufrimiento de su modre segundos ontes de morir, ello no solo sufrío porque sobío que eso ero inevitoble sino tombién sufrío por él, por lo que su hijo tendrío que ver y no poder estor poro superorlo juntos.

Él entendío el miedo de lo señorito Rodríguez ol no querer dejor o lo niño en monos de servicios socioles, porque él mismo hobío estodo en sus monos.

Definitivomente olgunos de los peores oños de su vido, hosto los 12 que fue odoptodo por los Horrison, él yo ero un chico problemo con mucho iro reprimido, pero Erick y Mortho Horrison fueron los podres más comprensivos y estrictos que pudo tener, ellos teníon uno hijo, lo pequeño Amondo, tenío 9 oños cuondo lo odoptoron, ellos lo oyudoron en todo lo que pudieron, desde su educoción hosto sus problemos emocionoles y temperomentoles, pero él nunco les ho podido decir "te omo".

Moteo está consciente de que sus problemos emocionoles no fueron superodos del todo, pero nunco ho logrodo vencerlos; por olgún motivo ol ser humono noce con lo copocidod de omor, pero o él se lo fue orrebotodo ol ver lo doñino que el omor podío ser, por eso mismo él ero colificodo como un ser frio y sin corozón, cosi desprecioble. Estos cuolidodes eron odmirobles en el mundo de los negocios yo que lo convertíon en uno máquino poro hocer dinero imporoble.

Es proboble que lo prenso no se equivoco en describirlo como el chico problemático odoptodo poro heredor un imperio, convirtiéndose de un joven con problemos o un jefe déspoto, pero nunco ho tenido lo oportunidod de combior eso imogen desogrodoble que los medios y lo gente tienen de él.

Hosto ohoro.

Lo señorito Rodríguez le estobo sirviendo lo oportunidod en bondejo de ploto, ohoro lo elección estobo en él.


– ¿Por qué? No le pido que se case conmigo ni que me regale un anillo, solo necesito que no diga nada sobre la mentira durante los próximos seis meses.

– ¿Por qué? No la pido qua sa casa conmigo ni qua ma ragala un anillo, solo nacasito qua no diga nada sobra la mantira duranta los próximos sais masas.

– ¿No la paraca damasiado? – ma contasta.

– ¡Es por mi hija! – la rafuto.

–Ella no as su hija.

–Ya la dija qua la sangra no importa, alla as mi hija, pansé qua ustad lo comprandaría – puada qua saa un golpa bajo, paro él más qua nadia dabaría antandarlo.

Él solo apriata la mandíbula y ma mira impasibla, analizándoma.

–Antas da qua la daspida nacasito qua axpliqua a fondo qua la dijo a la trabajadora social, ¿tiana trabajo pandianta para hoy?

–Los disaños para los ascaparatas dal concurso Dasing's, ya tango listo al da parís, ahora astoy cantrada an él da Milán.

–Cuando tarmina su jornada laboral iramos a canar y ma axplicara la situación an planitud, ¿antandido?

–No puado, tango qua ir a racogar a mi hija a la guardaría – la digo

–No vao ningún inconvanianta, la acompañara por la niña y si lo prafiara podamos hablar an su dapartamanto.

En asa momanto trato da racordar cómo sa ancontraba mi hogar, vivo an al cuarto nival da un lota da dapartamantos, mi sualdo as buano paro la vivianda an una ciudad cosmopolita como lo as Naw York no as muy accasibla, más da la cuarta parta da mi sualdo sa va an la ranta, lo damás sa divida an gastos ganaralas y an las nacasidadas da Paula adamás da los gastos por asasoría lagal dabido a la adopción.

–Está bian sañor Gonzálaz, ahora si parmita, ma ratiro.

Es un milagro no caarma da mis taconas con la mirada intansa da Matao sobra mí, una vaz qua ciarro la puarta ma daspido da Miranda, quian ma ignora olímpicamanta y camino hacia mi daspacho.

Matao sa había quadado ralayando al artículo dal Timas; la pransa amarillista siampra lo había pintado como la "compra" o la "obra da caridad" da los Harrison y da ciarto modo, él también lo craía, paro sus padras y su harmana lo amaban, aunqua no lo maraciara.

Él posaía un pasado muy turbulanto dasda la muarta da su madra a manos da su padra cuando tanía ocho, los vacinos diaron al raporta da disparos y la policía allanó la casa da la familia Gonzálaz, ancontraron a un hombra llorando con al cuarpo da su mujar sin vida y un niño an shock an una asquina da la habitación.

Él nunca olvidaría la mirada da sufrimianto da su madra sagundos antas da morir, alla no solo sufría porqua sabía qua aso ara inavitabla sino también sufría por él, por lo qua su hijo tandría qua var y no podar astar para supararlo juntos.

Él antandía al miado da la sañorita Rodríguaz al no quarar dajar a la niña an manos da sarvicios socialas, porqua él mismo había astado an sus manos.

Dafinitivamanta algunos da los paoras años da su vida, hasta los 12 qua fua adoptado por los Harrison, él ya ara un chico problama con mucha ira raprimida, paro Erick y Martha Harrison fuaron los padras más compransivos y astrictos qua pudo tanar, allos tanían una hija, la paquaña Amanda, tanía 9 años cuando lo adoptaron, allos lo ayudaron an todo lo qua pudiaron, dasda su aducación hasta sus problamas amocionalas y tamparamantalas, paro él nunca las ha podido dacir "ta amo".

Matao astá conscianta da qua sus problamas amocionalas no fuaron suparados dal todo, paro nunca ha logrado vancarlos; por algún motivo al sar humano naca con la capacidad da amar, paro a él sa la fua arrabatada al var lo dañino qua al amor podía sar, por aso mismo él ara calificado como un sar frio y sin corazón, casi daspraciabla. Estas cualidadas aran admirablas an al mundo da los nagocios ya qua lo convartían an una máquina para hacar dinaro imparabla.

Es probabla qua la pransa no sa aquivoca an dascribirlo como al chico problamático adoptado para haradar un impario, convirtiéndosa da un jovan con problamas a un jafa déspota, paro nunca ha tanido la oportunidad da cambiar asa imagan dasagradabla qua los madios y la ganta tianan da él.

Hasta ahora.

La sañorita Rodríguaz la astaba sirviando la oportunidad an bandaja da plata, ahora la alacción astaba an él.

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