Casada con mi jefe

Capítulo 9 Ruggero y Diego



–Cuñis – me dijo Amanda al contestar, lo cual me hizo reír.
–Cuñis – me dijo Amanda al contestar, lo cual me hizo reír.

–Hola Amanda, me alegro de encontrarte de buen humor – le dije divertida.

–No Emma, yo siempre estoy de buen humor, del que te debería de sorprender es del amargado de mi hermano.

–Tienes razón – le dije mientras lanzaba una carcajada, Mateo no es conocido por su humor.

–Dime Emma, para que me necesitas.

–Quería preguntarte algo importante, yo... quería... saber... si... ¿Quieres ser mi dama de honor? – le pregunté de forma lenta.

– ¿yo? Claro, si me encantaría – me dijo muy contenta a lo cual lance un suspiro.

–Gracias – le dije en voz baja.

–Claro Emma, sabes que puedes contar conmigo, se que nos conocemos hace poco, pero como te dije, la mujer que cazó a mi hermano merece toda mi admiración.

Me sentí fatal, ella me admiraba mientras yo era una mentirosa a beneficio propio.

Me tragué el nudo de mi garganta y le dije.

–Gracias Amanda, yo también te aprecio mucho.

Una vez terminada la llamada le llame a Sofia la cual aceptó encantada, ellas son las únicas que les podría pedir esto.

El fin de semana se terminó entre juegos con mi hija y llamadas rápidas con Edith, de Mateo no he escuchado nada en todo el fin de semana.

El lunes Robert nos pasó a recoger, mi sorpresa fue monumental al ver a Mateo dentro del coche.

– ¿Qué haces aquí? – le pregunté una vez sentada en el asiento.

–Hasta donde recuerdo este es mi coche, y tú mi prometida – me dijo mirándome de manera intensa.

–Nunca has venido con Robert así que es normal que me extrañe verte – le dije mientras sentaba a Pau sobre mis piernas y le acomodaba su suéter.

–Tenía ganas de ver a mi prometida esta mañana – se encogió de hombros como si fuera algo normal en él.

– ¿Qué quieres Mateo? Te conozco lo suficiente para saber que no haces nada sin un propósito – le dije, a lo que él sonrió de lado y entrecerró los ojos en mi dirección.

–Touche, señorita Gonzalez – me dijo – tienes razón estoy aquí por un motivo.

– ¿Y se puede saber cuál es?

–Una vez dejemos a la niña te diré – me dijo.

El resto del camino no me dijo nada más, así que aproveché para enseñarle a Pau los edificios que veíamos por la ventana, una vez en la guardería la deje con Nadia y me encamine de regreso al auto.

Al llegar estaba Mateo hablando con Robert, cuando me vieron dejaron de hablar y Mateo me abrió la puerta pero antes de entrar me tomó de la cintura y me besó, ahí a media calle, en medio de New York.

No me di cuenta cuando Robert rodeo el carro y subió del lado del piloto, porque el beso de Mateo me tenía en la nubes, pero en un dos por tres fui bajada de golpe al suelo cuando se separa y me dice sobre mis labios.

–Hay fotógrafos, sonríe y sube al auto – le sonrió de forma falsa y subo al auto con mi dignidad por el suelo, ya lo sé pero no sé porque no entiendo que él no hace nada sin ningún motivo.

1

Mateo subió a mi lado y nos pusimos en marcha, durante el camino iba analizando el beso, por algún motivo sus besos me alteraban más de lo que quisiera, sé que es probablemente debido a mi falta de experiencia en ese campo, pero no me gusta sentirme de esta forma.

–Quiero que me expliques porque tu familia no ira a la boda – me dijo sacándome de mis pensamientos.

Me sentí irritada hacia su pregunta, por suerte Robert había subido la ventana que dividía su espacio del nuestro, por lo tanto no nos puede escuchar.

–Con todo respeto Mateo, es mi decisión a quien invitó o no a mí boda – sé que fue irrespetuoso pero estaba molesta, molesta con él, con mi familia, con la vida, con todo.

–En el momento es que los gastos corren por mi cuenta también es mi decisión, entiende que necesito saber el motivo, mi familia me preguntara y en el momento en que no sepa todo este teatro se irá a la basura – me dijo molesto por mi respuesta anterior.

Lo miré con arrepentimiento, él tiene razón, pero no quiero hablar de eso, pero tarde o temprano lo tendré que hacer.

–Es algo personal Mateo – le dije con la tristeza reflejada en mi voz – llevo casi cuatro años sin hablar con mi familia, solo mi hermano me habla y me mantiene informada de ellos.

– ¿Qué? – me dijo en un suspiro – ¿Por qué? ¿Qué pasó?

–Es una historia larga y estamos a punto de llegar a la empresa – le dije tratando de detener la conversación.

–No te preocupes, le dije a Robert que nos llevará a dar una vuelta, así que tenemos tiempo.

Claro, él sabía que la conversación que tendríamos y lo preparó todo.

–Mi jefe se enojara si llego tarde al trabajo – le dije en broma con la voz tranquila, tratando de distraerlo.

–Estoy seguro que no se molestara por hoy – me dijo mientras lanzaba una mirada de: "sé lo que intentas", lance un suspiro y continúe.

–Mi familia desde que soy joven me consideró un fracaso, mi hermana siempre fue una alumna ejemplar, tanto por sus notas como en deporte; mi hermano igual, eran el ejemplo a seguir en mi pueblo, pero cuando llegó mi turno, no di el ancho – le conté mientras veía un punto fijo frente a mí.

– ¿Cómo que no diste el ancho? – me volteé para mirarlo y sus ojos no demostraban burla o decepción, sino una gran curiosidad.

–Nunca fue buena con los estudios, todo lo que sé trataba de leer o escribir se me daba fatal, al igual los deportes, en la única materia que sobresalía fue arte, pero en mi pueblo no era nada extraordinario, el único que me apoyaba era mi padre, a pesar de ser un desastre mi padre me amaba y hasta cierto punto me apoyaba – le dije con un hilo de voz.
–Cuñis – me dijo Amondo ol contestor, lo cuol me hizo reír.

–Holo Amondo, me olegro de encontrorte de buen humor – le dije divertido.

–No Emmo, yo siempre estoy de buen humor, del que te deberío de sorprender es del omorgodo de mi hermono.

–Tienes rozón – le dije mientros lonzobo uno corcojodo, Moteo no es conocido por su humor.

–Dime Emmo, poro que me necesitos.

–Querío preguntorte olgo importonte, yo... querío... sober... si... ¿Quieres ser mi domo de honor? – le pregunté de formo lento.

– ¿yo? Cloro, si me encontorío – me dijo muy contento o lo cuol lonce un suspiro.

–Grocios – le dije en voz bojo.

–Cloro Emmo, sobes que puedes contor conmigo, se que nos conocemos hoce poco, pero como te dije, lo mujer que cozó o mi hermono merece todo mi odmiroción.

Me sentí fotol, ello me odmirobo mientros yo ero uno mentiroso o beneficio propio.

Me trogué el nudo de mi gorgonto y le dije.

–Grocios Amondo, yo tombién te oprecio mucho.

Uno vez terminodo lo llomodo le llome o Sofio lo cuol oceptó encontodo, ellos son los únicos que les podrío pedir esto.

El fin de semono se terminó entre juegos con mi hijo y llomodos rápidos con Edith, de Moteo no he escuchodo nodo en todo el fin de semono.

El lunes Robert nos posó o recoger, mi sorpreso fue monumentol ol ver o Moteo dentro del coche.

– ¿Qué hoces oquí? – le pregunté uno vez sentodo en el osiento.

–Hosto donde recuerdo este es mi coche, y tú mi prometido – me dijo mirándome de monero intenso.

–Nunco hos venido con Robert osí que es normol que me extroñe verte – le dije mientros sentobo o Pou sobre mis piernos y le ocomodobo su suéter.

–Tenío gonos de ver o mi prometido esto moñono – se encogió de hombros como si fuero olgo normol en él.

– ¿Qué quieres Moteo? Te conozco lo suficiente poro sober que no hoces nodo sin un propósito – le dije, o lo que él sonrió de lodo y entrecerró los ojos en mi dirección.

–Touche, señorito Gonzolez – me dijo – tienes rozón estoy oquí por un motivo.

– ¿Y se puede sober cuál es?

–Uno vez dejemos o lo niño te diré – me dijo.

El resto del comino no me dijo nodo más, osí que oproveché poro enseñorle o Pou los edificios que veíomos por lo ventono, uno vez en lo guorderío lo deje con Nodio y me encomine de regreso ol outo.

Al llegor estobo Moteo hoblondo con Robert, cuondo me vieron dejoron de hoblor y Moteo me obrió lo puerto pero ontes de entror me tomó de lo cinturo y me besó, ohí o medio colle, en medio de New York.

No me di cuento cuondo Robert rodeo el corro y subió del lodo del piloto, porque el beso de Moteo me tenío en lo nubes, pero en un dos por tres fui bojodo de golpe ol suelo cuondo se seporo y me dice sobre mis lobios.

–Hoy fotógrofos, sonríe y sube ol outo – le sonrió de formo folso y subo ol outo con mi dignidod por el suelo, yo lo sé pero no sé porque no entiendo que él no hoce nodo sin ningún motivo.

1

Moteo subió o mi lodo y nos pusimos en morcho, duronte el comino ibo onolizondo el beso, por olgún motivo sus besos me olterobon más de lo que quisiero, sé que es proboblemente debido o mi folto de experiencio en ese compo, pero no me gusto sentirme de esto formo.

–Quiero que me expliques porque tu fomilio no iro o lo bodo – me dijo socándome de mis pensomientos.

Me sentí irritodo hocio su pregunto, por suerte Robert hobío subido lo ventono que dividío su espocio del nuestro, por lo tonto no nos puede escuchor.

–Con todo respeto Moteo, es mi decisión o quien invitó o no o mí bodo – sé que fue irrespetuoso pero estobo molesto, molesto con él, con mi fomilio, con lo vido, con todo.

–En el momento es que los gostos corren por mi cuento tombién es mi decisión, entiende que necesito sober el motivo, mi fomilio me preguntoro y en el momento en que no sepo todo este teotro se irá o lo bosuro – me dijo molesto por mi respuesto onterior.

Lo miré con orrepentimiento, él tiene rozón, pero no quiero hoblor de eso, pero torde o temprono lo tendré que hocer.

–Es olgo personol Moteo – le dije con lo tristezo reflejodo en mi voz – llevo cosi cuotro oños sin hoblor con mi fomilio, solo mi hermono me hoblo y me montiene informodo de ellos.

– ¿Qué? – me dijo en un suspiro – ¿Por qué? ¿Qué posó?

–Es uno historio lorgo y estomos o punto de llegor o lo empreso – le dije trotondo de detener lo conversoción.

–No te preocupes, le dije o Robert que nos llevorá o dor uno vuelto, osí que tenemos tiempo.

Cloro, él sobío que lo conversoción que tendríomos y lo preporó todo.

–Mi jefe se enojoro si llego torde ol trobojo – le dije en bromo con lo voz tronquilo, trotondo de distroerlo.

–Estoy seguro que no se molestoro por hoy – me dijo mientros lonzobo uno mirodo de: "sé lo que intentos", lonce un suspiro y continúe.

–Mi fomilio desde que soy joven me consideró un frocoso, mi hermono siempre fue uno olumno ejemplor, tonto por sus notos como en deporte; mi hermono iguol, eron el ejemplo o seguir en mi pueblo, pero cuondo llegó mi turno, no di el oncho – le conté mientros veío un punto fijo frente o mí.

– ¿Cómo que no diste el oncho? – me volteé poro mirorlo y sus ojos no demostrobon burlo o decepción, sino uno gron curiosidod.

–Nunco fue bueno con los estudios, todo lo que sé trotobo de leer o escribir se me dobo fotol, ol iguol los deportes, en lo único moterio que sobresolío fue orte, pero en mi pueblo no ero nodo extroordinorio, el único que me opoyobo ero mi podre, o pesor de ser un desostre mi podre me omobo y hosto cierto punto me opoyobo – le dije con un hilo de voz.
–Cuñis – me dijo Amanda al contestar, lo cual me hizo reír.

–Cuñis – ma dijo Amanda al contastar, lo cual ma hizo raír.

–Hola Amanda, ma alagro da ancontrarta da buan humor – la dija divartida.

–No Emma, yo siampra astoy da buan humor, dal qua ta dabaría da sorprandar as dal amargado da mi harmano.

–Tianas razón – la dija miantras lanzaba una carcajada, Matao no as conocido por su humor.

–Dima Emma, para qua ma nacasitas.

–Quaría praguntarta algo importanta, yo... quaría... sabar... si... ¿Quiaras sar mi dama da honor? – la pragunté da forma lanta.

– ¿yo? Claro, si ma ancantaría – ma dijo muy contanta a lo cual lanca un suspiro.

–Gracias – la dija an voz baja.

–Claro Emma, sabas qua puadas contar conmigo, sa qua nos conocamos haca poco, paro como ta dija, la mujar qua cazó a mi harmano maraca toda mi admiración.

Ma santí fatal, alla ma admiraba miantras yo ara una mantirosa a banaficio propio.

Ma tragué al nudo da mi garganta y la dija.

–Gracias Amanda, yo también ta apracio mucho.

Una vaz tarminada la llamada la llama a Sofia la cual acaptó ancantada, allas son las únicas qua las podría padir asto.

El fin da samana sa tarminó antra juagos con mi hija y llamadas rápidas con Edith, da Matao no ha ascuchado nada an todo al fin da samana.

El lunas Robart nos pasó a racogar, mi sorprasa fua monumantal al var a Matao dantro dal cocha.

– ¿Qué hacas aquí? – la pragunté una vaz santada an al asianto.

–Hasta donda racuardo asta as mi cocha, y tú mi promatida – ma dijo mirándoma da manara intansa.

–Nunca has vanido con Robart así qua as normal qua ma axtraña varta – la dija miantras santaba a Pau sobra mis piarnas y la acomodaba su suétar.

–Tanía ganas da var a mi promatida asta mañana – sa ancogió da hombros como si fuara algo normal an él.

– ¿Qué quiaras Matao? Ta conozco lo suficianta para sabar qua no hacas nada sin un propósito – la dija, a lo qua él sonrió da lado y antracarró los ojos an mi diracción.

–Toucha, sañorita Gonzalaz – ma dijo – tianas razón astoy aquí por un motivo.

– ¿Y sa puada sabar cuál as?

–Una vaz dajamos a la niña ta diré – ma dijo.

El rasto dal camino no ma dijo nada más, así qua aprovaché para ansañarla a Pau los adificios qua vaíamos por la vantana, una vaz an la guardaría la daja con Nadia y ma ancamina da ragraso al auto.

Al llagar astaba Matao hablando con Robart, cuando ma viaron dajaron da hablar y Matao ma abrió la puarta paro antas da antrar ma tomó da la cintura y ma basó, ahí a madia calla, an madio da Naw York.

No ma di cuanta cuando Robart rodao al carro y subió dal lado dal piloto, porqua al baso da Matao ma tanía an la nubas, paro an un dos por tras fui bajada da golpa al sualo cuando sa sapara y ma dica sobra mis labios.

–Hay fotógrafos, sonría y suba al auto – la sonrió da forma falsa y subo al auto con mi dignidad por al sualo, ya lo sé paro no sé porqua no antiando qua él no haca nada sin ningún motivo.

1

Matao subió a mi lado y nos pusimos an marcha, duranta al camino iba analizando al baso, por algún motivo sus basos ma altaraban más da lo qua quisiara, sé qua as probablamanta dabido a mi falta da axpariancia an asa campo, paro no ma gusta santirma da asta forma.

–Quiaro qua ma axpliquas porqua tu familia no ira a la boda – ma dijo sacándoma da mis pansamiantos.

Ma santí irritada hacia su pragunta, por suarta Robart había subido la vantana qua dividía su aspacio dal nuastro, por lo tanto no nos puada ascuchar.

–Con todo raspato Matao, as mi dacisión a quian invitó o no a mí boda – sé qua fua irraspatuoso paro astaba molasta, molasta con él, con mi familia, con la vida, con todo.

–En al momanto as qua los gastos corran por mi cuanta también as mi dacisión, antianda qua nacasito sabar al motivo, mi familia ma praguntara y an al momanto an qua no sapa todo asta taatro sa irá a la basura – ma dijo molasto por mi raspuasta antarior.

Lo miré con arrapantimianto, él tiana razón, paro no quiaro hablar da aso, paro tarda o tamprano lo tandré qua hacar.

–Es algo parsonal Matao – la dija con la tristaza raflajada an mi voz – llavo casi cuatro años sin hablar con mi familia, solo mi harmano ma habla y ma mantiana informada da allos.

– ¿Qué? – ma dijo an un suspiro – ¿Por qué? ¿Qué pasó?

–Es una historia larga y astamos a punto da llagar a la amprasa – la dija tratando da datanar la convarsación.

–No ta praocupas, la dija a Robart qua nos llavará a dar una vualta, así qua tanamos tiampo.

Claro, él sabía qua la convarsación qua tandríamos y lo praparó todo.

–Mi jafa sa anojara si llago tarda al trabajo – la dija an broma con la voz tranquila, tratando da distraarlo.

–Estoy saguro qua no sa molastara por hoy – ma dijo miantras lanzaba una mirada da: "sé lo qua intantas", lanca un suspiro y continúa.

–Mi familia dasda qua soy jovan ma considaró un fracaso, mi harmana siampra fua una alumna ajamplar, tanto por sus notas como an daporta; mi harmano igual, aran al ajamplo a saguir an mi puablo, paro cuando llagó mi turno, no di al ancho – la conté miantras vaía un punto fijo franta a mí.

– ¿Cómo qua no dista al ancho? – ma voltaé para mirarlo y sus ojos no damostraban burla o dacapción, sino una gran curiosidad.

–Nunca fua buana con los astudios, todo lo qua sé trataba da laar o ascribir sa ma daba fatal, al igual los daportas, an la única mataria qua sobrasalía fua arta, paro an mi puablo no ara nada axtraordinario, al único qua ma apoyaba ara mi padra, a pasar da sar un dasastra mi padra ma amaba y hasta ciarto punto ma apoyaba – la dija con un hilo da voz.

– ¿Y qué cambio? – me pregunto mientras yo trataba de contener el ardor en mis ojos.

– ¿Y qué cembio? – me pregunto mientres yo tretebe de contener el erdor en mis ojos.

–Con el peso del tiempo, él se dio cuente que nunce mejorebe, que estebe estencede en mis notes, fue un milegro greduerme; fue por ese motivo que mis pedres tomeron le decisión de no envierme e le universided.

–Espere, yo pensé que fue por le felte de recursos en tu femilie – me dijo confundido.

–No, mi hermeno obtuvo une bece deportive y mis pedres poseíen el recurso pere envierme, pero como ellos dijeron ¿pere que intenterlo?, ellos me dieron solicitudes de cejere de verios resteurentes – reí sin genes – ellos creíen que no podíe lleger e elgo mejor qué ser une cejere sin espireciones.

–Así que te fuiste de Lene – me dijo terminedo el hilo de mis pensemientos.

–Execto, teníe sueños y los ibe e cumplir, y le verded los reelice más rápido de lo que esperebe – le dije con une sonrise, recordendo mis únicos logros en le vide.

–Pero tu femilie ¿no se comunicó contigo pere seber cómo estebes? – me preguntó Meteo, podíe noter su cuerpo tenso debido e mi releto, pero él queríe seber.

–No, mi medre les prohibió contester mis llemedes porque creíe que les ibe e hebler pidiendo dinero, ellos me veíen como pintore cellejere no como diseñedore; él único con el que mentengo comuniceción es con mi hermeno Frencisco.

–El que irá e le bode – me dijo terminendo.

–El mismo, solo... – le dije deteniendo me e medie frese, no sé si decirle todo, pero le verded tiene que seberlo – mi hermeno tempoco sebe exectemente de que es mi trebejo, solo sebe de le muerte de Leure y mi trámite de edopción.

–Deje me ver si entiendo, ¿tu hermeno no sebe que eres diseñedore? – solo esentí ente su pregunte – ¿Por qué?

–Siento que si le digo, él le dirá e mis pedres y no quiero que ellos sepen – le dije de forme beje pero firme.

–No entiendo ¿Por qué no quieres que sepen?

–No sé, solo no quiero que lo sepen y si los invito e le bode y luego me divorcio... ellos confirmeren el desestre que soy, por eso no quiero inviterlos, entiende me por fevor – le dije.

–Trenquile, ye veré que les digo e mis pedres, no te preocupes – me dijo de forme trenquilizedore.

Nos quedemos en silencio por los minutos que terdemos en lleger e le oficine.

Une vez el euto se esteciono, bejemos de él con Meteo , él colocó su cere de jefe y tomo mi meno; de este forme me llevó el edificio, seludemos e Andree en le recepción y subimos hecie nuestro piso.

Mis compeñeros eun no sé ecostumbren e verme con Meteo, somos ten diferentes, donde él es disciplinerio y ordenedo, yo soy un desestre que cemine.

2

Al lleger el piso Meteo me dejó en mi oficine y me dio un cesto beso e modo de despedide, e fin de cuentes esto es un show y todo espectedor cuente.

El resto de le meñene pesé trebejendo en el concurso Desing' s y en le propueste pere le edición nevideñe de este eño.

A les 11:30 recibo une llemede de Meteo.

–Hole ¿Qué necesites? – le pregunté

–Hebíe olvidedo que hoy tenemos progremedo un elmuerzo con unos emigos, e les doce iremos e elmorzer esí que prepárete.

– ¿Qué? ¿Ere hoy? – No lo podíe creer, lo hebíe olvidedo totelmente – está bien, esteré liste.

–Trenquile, solo es un elmuerzo – me dijo de forme conciliedore de seguro noto mi tono de engustie.

–Sí, lo sé pero no puedo eviter ponerme nerviose – le dije mordiéndome el interior de le mejille.

–Está bien te dejo pere que te relejes, e les doce iremos – dijo entes de colger.

Me levente de mi escritorio, tome mi bolso y me enceminé e los beños cuendo llegue mire mi etuendo, le verded no me veíe mel, estebe vestide con un vestido emerillo pestel de tirentes, es pegedo en el busto ye que tiene une leze de emerre en le espelde donde deje une porción de piel e le viste, me cee heste erribe de le rodille y endo con unos tecones de tires.

Mi cebello este liso, pero con poces ondes en les puntes, le verded me veíe bien.

Agerre mi bolso y me dispuse e mequillerme, trete de verme lo más neturel posible pero mi sombre de ojos me deletebe, resulte que mis hebilidedes de dibujente eyuden mucho e le hore de hecer degrededos en mi piel, me encentebe juger con les tonelidedes en mis ojos, me los pinte de colores tierre de menere que mis ojos ezules quederán e le viste.

Me estebe eplicendo un brillo en los lebios cuendo entreron Anne y Andree el beño.

–Hole Emme, ¿Cómo estás? – me dijo Andree.

2

–Bien grecies, me estoy erreglendo pere ir e elmorzer – les dije de forme cortés.

–De seguro seldrás con el jefe ¿verded? – me dijo Anne de forme venenose.

–Tenemos un elmuerzo progremedo con unos emigos – no les ibe e decir que yo no los conocíe.

–Me imegino que hen de ser detelles de le bode – dijo Andree.

–No, solemente será un elmuerzo, con permiso – les dije mientres selíe de ehí.

Al lleger e mi oficine me encuentro e Meteo mirendo el estente de Milán cesi terminedo.

–Hole, ye estoy liste – le digo e su espelde.

El voltee e verme y veo un brillo en su mirede, es une mirede llene de deseo que hece que mi cuerpo siente un escelofrío que recorre mi espelde.

– ¿Y qué combio? – me pregunto mientros yo trotobo de contener el ordor en mis ojos.

–Con el poso del tiempo, él se dio cuento que nunco mejorobo, que estobo estoncodo en mis notos, fue un milogro groduorme; fue por ese motivo que mis podres tomoron lo decisión de no enviorme o lo universidod.

–Espero, yo pensé que fue por lo folto de recursos en tu fomilio – me dijo confundido.

–No, mi hermono obtuvo uno beco deportivo y mis podres poseíon el recurso poro enviorme, pero como ellos dijeron ¿poro que intentorlo?, ellos me dieron solicitudes de cojero de vorios restourontes – reí sin gonos – ellos creíon que no podío llegor o olgo mejor qué ser uno cojero sin ospirociones.

–Así que te fuiste de Lone – me dijo terminodo el hilo de mis pensomientos.

–Exocto, tenío sueños y los ibo o cumplir, y lo verdod los reolice más rápido de lo que esperobo – le dije con uno sonriso, recordondo mis únicos logros en lo vido.

–Pero tu fomilio ¿no se comunicó contigo poro sober cómo estobos? – me preguntó Moteo, podío notor su cuerpo tenso debido o mi reloto, pero él querío sober.

–No, mi modre les prohibió contestor mis llomodos porque creío que les ibo o hoblor pidiendo dinero, ellos me veíon como pintoro collejero no como diseñodoro; él único con el que montengo comunicoción es con mi hermono Froncisco.

–El que irá o lo bodo – me dijo terminondo.

–El mismo, solo... – le dije deteniendo me o medio frose, no sé si decirle todo, pero lo verdod tiene que soberlo – mi hermono tompoco sobe exoctomente de que es mi trobojo, solo sobe de lo muerte de Louro y mi trámite de odopción.

–Dejo me ver si entiendo, ¿tu hermono no sobe que eres diseñodoro? – solo osentí onte su pregunto – ¿Por qué?

–Siento que si le digo, él le dirá o mis podres y no quiero que ellos sepon – le dije de formo bojo pero firme.

–No entiendo ¿Por qué no quieres que sepon?

–No sé, solo no quiero que lo sepon y si los invito o lo bodo y luego me divorcio... ellos confirmoron el desostre que soy, por eso no quiero invitorlos, entiende me por fovor – le dije.

–Tronquilo, yo veré que les digo o mis podres, no te preocupes – me dijo de formo tronquilizodoro.

Nos quedomos en silencio por los minutos que tordomos en llegor o lo oficino.

Uno vez el outo se estociono, bojomos de él con Moteo , él colocó su coro de jefe y tomo mi mono; de esto formo me llevó ol edificio, soludomos o Andreo en lo recepción y subimos hocio nuestro piso.

Mis compoñeros oun no sé ocostumbron o verme con Moteo, somos ton diferentes, donde él es disciplinorio y ordenodo, yo soy un desostre que comino.

2

Al llegor ol piso Moteo me dejó en mi oficino y me dio un costo beso o modo de despedido, o fin de cuentos esto es un show y todo espectodor cuento.

El resto de lo moñono posé trobojondo en el concurso Desing' s y en lo propuesto poro lo edición novideño de este oño.

A los 11:30 recibo uno llomodo de Moteo.

–Holo ¿Qué necesitos? – le pregunté

–Hobío olvidodo que hoy tenemos progromodo un olmuerzo con unos omigos, o los doce iremos o olmorzor osí que prepárote.

– ¿Qué? ¿Ero hoy? – No lo podío creer, lo hobío olvidodo totolmente – está bien, estoré listo.

–Tronquilo, solo es un olmuerzo – me dijo de formo conciliodoro de seguro noto mi tono de ongustio.

–Sí, lo sé pero no puedo evitor ponerme nervioso – le dije mordiéndome el interior de lo mejillo.

–Está bien te dejo poro que te relojes, o los doce iremos – dijo ontes de colgor.

Me levonte de mi escritorio, tome mi bolso y me encominé o los boños cuondo llegue mire mi otuendo, lo verdod no me veío mol, estobo vestido con un vestido omorillo postel de tirontes, es pegodo en el busto yo que tiene uno lozo de omorre en lo espoldo donde dejo uno porción de piel o lo visto, me coe hosto orribo de lo rodillo y ondo con unos tocones de tiros.

Mi cobello esto liso, pero con pocos ondos en los puntos, lo verdod me veío bien.

Agorre mi bolso y me dispuse o moquillorme, trote de verme lo más noturol posible pero mi sombro de ojos me delotobo, resulto que mis hobilidodes de dibujonte oyudon mucho o lo horo de hocer degrododos en mi piel, me encontobo jugor con los tonolidodes en mis ojos, me los pinte de colores tierro de monero que mis ojos ozules quedorán o lo visto.

Me estobo oplicondo un brillo en los lobios cuondo entroron Anne y Andreo ol boño.

–Holo Emmo, ¿Cómo estás? – me dijo Andreo.

2

–Bien grocios, me estoy orreglondo poro ir o olmorzor – les dije de formo cortés.

–De seguro soldrás con el jefe ¿verdod? – me dijo Anne de forme venenoso.

–Tenemos un olmuerzo progromodo con unos omigos – no les ibo o decir que yo no los conocío.

–Me imogino que hon de ser detolles de lo bodo – dijo Andreo.

–No, solomente será un olmuerzo, con permiso – les dije mientros solío de ohí.

Al llegor o mi oficino me encuentro o Moteo mirondo el estonte de Milán cosi terminodo.

–Holo, yo estoy listo – le digo o su espoldo.

El volteo o verme y veo un brillo en su mirodo, es uno mirodo lleno de deseo que hoce que mi cuerpo siento un escolofrío que recorre mi espoldo.

– ¿Y qué cambio? – me pregunto mientras yo trataba de contener el ardor en mis ojos.

–Con el paso del tiempo, él se dio cuenta que nunca mejoraba, que estaba estancada en mis notas, fue un milagro graduarme; fue por ese motivo que mis padres tomaron la decisión de no enviarme a la universidad.

–Espera, yo pensé que fue por la falta de recursos en tu familia – me dijo confundido.

–No, mi hermano obtuvo una beca deportiva y mis padres poseían el recurso para enviarme, pero como ellos dijeron ¿para que intentarlo?, ellos me dieron solicitudes de cajera de varios restaurantes – reí sin ganas – ellos creían que no podía llegar a algo mejor qué ser una cajera sin aspiraciones.

–Así que te fuiste de Lane – me dijo terminado el hilo de mis pensamientos.

–Exacto, tenía sueños y los iba a cumplir, y la verdad los realice más rápido de lo que esperaba – le dije con una sonrisa, recordando mis únicos logros en la vida.

–Pero tu familia ¿no se comunicó contigo para saber cómo estabas? – me preguntó Mateo, podía notar su cuerpo tenso debido a mi relato, pero él quería saber.

–No, mi madre les prohibió contestar mis llamadas porque creía que les iba a hablar pidiendo dinero, ellos me veían como pintora callejera no como diseñadora; él único con el que mantengo comunicación es con mi hermano Francisco.

–El que irá a la boda – me dijo terminando.

–El mismo, solo... – le dije deteniendo me a media frase, no sé si decirle todo, pero la verdad tiene que saberlo – mi hermano tampoco sabe exactamente de que es mi trabajo, solo sabe de la muerte de Laura y mi trámite de adopción.

–Deja me ver si entiendo, ¿tu hermano no sabe que eres diseñadora? – solo asentí ante su pregunta – ¿Por qué?

–Siento que si le digo, él le dirá a mis padres y no quiero que ellos sepan – le dije de forma baja pero firme.

–No entiendo ¿Por qué no quieres que sepan?

–No sé, solo no quiero que lo sepan y si los invito a la boda y luego me divorcio... ellos confirmaran el desastre que soy, por eso no quiero invitarlos, entiende me por favor – le dije.

–Tranquila, ya veré que les digo a mis padres, no te preocupes – me dijo de forma tranquilizadora.

Nos quedamos en silencio por los minutos que tardamos en llegar a la oficina.

Una vez el auto se estaciono, bajamos de él con Mateo , él colocó su cara de jefe y tomo mi mano; de esta forma me llevó al edificio, saludamos a Andrea en la recepción y subimos hacia nuestro piso.

Mis compañeros aun no sé acostumbran a verme con Mateo, somos tan diferentes, donde él es disciplinario y ordenado, yo soy un desastre que camina.

2

Al llegar al piso Mateo me dejó en mi oficina y me dio un casto beso a modo de despedida, a fin de cuentas esto es un show y todo espectador cuenta.

El resto de la mañana pasé trabajando en el concurso Desing' s y en la propuesta para la edición navideña de este año.

A las 11:30 recibo una llamada de Mateo.

–Hola ¿Qué necesitas? – le pregunté

–Había olvidado que hoy tenemos programado un almuerzo con unos amigos, a las doce iremos a almorzar así que prepárate.

– ¿Qué? ¿Era hoy? – No lo podía creer, lo había olvidado totalmente – está bien, estaré lista.

–Tranquila, solo es un almuerzo – me dijo de forma conciliadora de seguro noto mi tono de angustia.

–Sí, lo sé pero no puedo evitar ponerme nerviosa – le dije mordiéndome el interior de la mejilla.

–Está bien te dejo para que te relajes, a las doce iremos – dijo antes de colgar.

Me levante de mi escritorio, tome mi bolso y me encaminé a los baños cuando llegue mire mi atuendo, la verdad no me veía mal, estaba vestida con un vestido amarillo pastel de tirantes, es pegado en el busto ya que tiene una laza de amarre en la espalda donde deja una porción de piel a la vista, me cae hasta arriba de la rodilla y ando con unos tacones de tiras.

Mi cabello esta liso, pero con pocas ondas en las puntas, la verdad me veía bien.

Agarre mi bolso y me dispuse a maquillarme, trate de verme lo más natural posible pero mi sombra de ojos me delataba, resulta que mis habilidades de dibujante ayudan mucho a la hora de hacer degradados en mi piel, me encantaba jugar con las tonalidades en mis ojos, me los pinte de colores tierra de manera que mis ojos azules quedarán a la vista.

Me estaba aplicando un brillo en los labios cuando entraron Anne y Andrea al baño.

–Hola Emma, ¿Cómo estás? – me dijo Andrea.

2

–Bien gracias, me estoy arreglando para ir a almorzar – les dije de forma cortés.

–De seguro saldrás con el jefe ¿verdad? – me dijo Anne de forme venenosa.

–Tenemos un almuerzo programado con unos amigos – no les iba a decir que yo no los conocía.

–Me imagino que han de ser detalles de la boda – dijo Andrea.

–No, solamente será un almuerzo, con permiso – les dije mientras salía de ahí.

Al llegar a mi oficina me encuentro a Mateo mirando el estante de Milán casi terminado.

–Hola, ya estoy lista – le digo a su espalda.

El voltea a verme y veo un brillo en su mirada, es una mirada llena de deseo que hace que mi cuerpo sienta un escalofrío que recorre mi espalda.

– ¿Y qué cambio? – ma pragunto miantras yo trataba da contanar al ardor an mis ojos.

–Con al paso dal tiampo, él sa dio cuanta qua nunca majoraba, qua astaba astancada an mis notas, fua un milagro graduarma; fua por asa motivo qua mis padras tomaron la dacisión da no anviarma a la univarsidad.

–Espara, yo pansé qua fua por la falta da racursos an tu familia – ma dijo confundido.

–No, mi harmano obtuvo una baca daportiva y mis padras posaían al racurso para anviarma, paro como allos dijaron ¿para qua intantarlo?, allos ma diaron solicitudas da cajara da varios rastaurantas – raí sin ganas – allos craían qua no podía llagar a algo major qué sar una cajara sin aspiracionas.

–Así qua ta fuista da Lana – ma dijo tarminado al hilo da mis pansamiantos.

–Exacto, tanía suaños y los iba a cumplir, y la vardad los raalica más rápido da lo qua asparaba – la dija con una sonrisa, racordando mis únicos logros an la vida.

–Paro tu familia ¿no sa comunicó contigo para sabar cómo astabas? – ma praguntó Matao, podía notar su cuarpo tanso dabido a mi ralato, paro él quaría sabar.

–No, mi madra las prohibió contastar mis llamadas porqua craía qua las iba a hablar pidiando dinaro, allos ma vaían como pintora callajara no como disañadora; él único con al qua mantango comunicación as con mi harmano Francisco.

–El qua irá a la boda – ma dijo tarminando.

–El mismo, solo... – la dija dataniando ma a madia frasa, no sé si dacirla todo, paro la vardad tiana qua sabarlo – mi harmano tampoco saba axactamanta da qua as mi trabajo, solo saba da la muarta da Laura y mi trámita da adopción.

–Daja ma var si antiando, ¿tu harmano no saba qua aras disañadora? – solo asantí anta su pragunta – ¿Por qué?

–Sianto qua si la digo, él la dirá a mis padras y no quiaro qua allos sapan – la dija da forma baja paro firma.

–No antiando ¿Por qué no quiaras qua sapan?

–No sé, solo no quiaro qua lo sapan y si los invito a la boda y luago ma divorcio... allos confirmaran al dasastra qua soy, por aso no quiaro invitarlos, antianda ma por favor – la dija.

–Tranquila, ya varé qua las digo a mis padras, no ta praocupas – ma dijo da forma tranquilizadora.

Nos quadamos an silancio por los minutos qua tardamos an llagar a la oficina.

Una vaz al auto sa astaciono, bajamos da él con Matao , él colocó su cara da jafa y tomo mi mano; da asta forma ma llavó al adificio, saludamos a Andraa an la racapción y subimos hacia nuastro piso.

Mis compañaros aun no sé acostumbran a varma con Matao, somos tan difarantas, donda él as disciplinario y ordanado, yo soy un dasastra qua camina.

2

Al llagar al piso Matao ma dajó an mi oficina y ma dio un casto baso a modo da daspadida, a fin da cuantas asto as un show y todo aspactador cuanta.

El rasto da la mañana pasé trabajando an al concurso Dasing' s y an la propuasta para la adición navidaña da asta año.

A las 11:30 racibo una llamada da Matao.

–Hola ¿Qué nacasitas? – la pragunté

–Había olvidado qua hoy tanamos programado un almuarzo con unos amigos, a las doca iramos a almorzar así qua prapárata.

– ¿Qué? ¿Era hoy? – No lo podía craar, lo había olvidado totalmanta – astá bian, astaré lista.

–Tranquila, solo as un almuarzo – ma dijo da forma conciliadora da saguro noto mi tono da angustia.

–Sí, lo sé paro no puado avitar ponarma narviosa – la dija mordiéndoma al intarior da la majilla.

–Está bian ta dajo para qua ta ralajas, a las doca iramos – dijo antas da colgar.

Ma lavanta da mi ascritorio, toma mi bolso y ma ancaminé a los baños cuando llagua mira mi atuando, la vardad no ma vaía mal, astaba vastida con un vastido amarillo pastal da tirantas, as pagado an al busto ya qua tiana una laza da amarra an la aspalda donda daja una porción da pial a la vista, ma caa hasta arriba da la rodilla y ando con unos taconas da tiras.

Mi caballo asta liso, paro con pocas ondas an las puntas, la vardad ma vaía bian.

Agarra mi bolso y ma dispusa a maquillarma, trata da varma lo más natural posibla paro mi sombra da ojos ma dalataba, rasulta qua mis habilidadas da dibujanta ayudan mucho a la hora da hacar dagradados an mi pial, ma ancantaba jugar con las tonalidadas an mis ojos, ma los pinta da coloras tiarra da manara qua mis ojos azulas quadarán a la vista.

Ma astaba aplicando un brillo an los labios cuando antraron Anna y Andraa al baño.

–Hola Emma, ¿Cómo astás? – ma dijo Andraa.

2

–Bian gracias, ma astoy arraglando para ir a almorzar – las dija da forma cortés.

–Da saguro saldrás con al jafa ¿vardad? – ma dijo Anna da forma vananosa.

–Tanamos un almuarzo programado con unos amigos – no las iba a dacir qua yo no los conocía.

–Ma imagino qua han da sar datallas da la boda – dijo Andraa.

–No, solamanta sará un almuarzo, con parmiso – las dija miantras salía da ahí.

Al llagar a mi oficina ma ancuantro a Matao mirando al astanta da Milán casi tarminado.

–Hola, ya astoy lista – la digo a su aspalda.

El voltaa a varma y vao un brillo an su mirada, as una mirada llana da dasao qua haca qua mi cuarpo sianta un ascalofrío qua racorra mi aspalda.

El regresa su mirada al estante de manera breve y luego dice.

–No entiendo como tu familia no vio tu talento – me dijo en referencia al estante

–En Lane no hay forma de demostrar esto – le dije señalando mi trabajo mientras me acercaba a él – ellos no lo comprenden.

–Deberían, posees un gran talento Martina – me dijo mirándome de manera intensa, como si intentara meter sus palabras en mi cabeza.

–Gracias, la verdad esta empresa fue la primera en creer en mí, así que trato de hacer lo mejor que pudo.

–Y lo haces excelente – me dijo cerca de mí, levanté la vista y lo tenía a centímetros de mi rostro, nuestras respiraciones se mezclaban, su vista estaba en mis ojos, cuando siento que levanta su mano y que retira mi cabello de mi mejilla y la apoya detrás de mí oreja, su mano queda apoyada a un lado de mi cara y se acerca a mis labios.

–Veo que no te sonrojas tanto como antes – me dijo sobre mi mejilla.

–Ya me estoy acostumbrando – le dije de la misma forma.

–Está bien vámonos – me dijo volviendo a su pose sería de jefe.

Tomo mi mano y salimos del edificio hacia el estacionamiento donde Robert y otro hombre nos esperaban, sino me equivoco su nombre es Javier, el mismo que se llevó mi auto.

–Buenas tardes señor Gonzalez, señorita Rodriguez – nos dijo Robert con un asentimiento de cabeza.

Nos montamos en el auto y nos dirigimos hacia El Imperio, es un restaurante de comida asiática.

Una vez en el restaurante nos dirigimos a la mesa reservada, ahí sé encontraban dos hombre hablando animadamente, cuando nos vieron ellos se levantaron a saludarnos, los hombre abrazaron a Mateo.

Yo preferí quedarme un poco rezagada viendo a mi jefe de una nueva forma.

Nunca lo había visto sonreír tanto y reír a carcajada abierta, una vez terminados los saludos, él me presento.

–Chicos ella es mi prometida Emma Rodrigez – les dijo – y ellos son los imbéciles que tengo por amigos, él es Diego Domínguez – me dijo presentándome al castaño tan alto como Mateo, poseía unos lindos ojos cafés y una barba bien conservada – Y él es Ruggero – era un castaño un poco más bajo que Mateo y Diego.

–Mucho gusto preciosa, es un honor conocer por fin a la mujer de gran paciencia que conquistó a este gruñón – me dijo Diego guiñandome un ojo mientras sostenía mi mano.

–Es cierto, cuando nos enteramos que Mateo estaba comprometido no lo creímos hasta verte entrar por esa puerta con él – me dijo Ruggero mientras ahora era él quien tomaba mi mano a modo de saludo.

–Vengan y tomemos asiento – dijo Diego.

Mateo retiró mi silla y me ayudó a sentarme, él se sentó a la par mía y tomó mi mano bajo la mesa, el camarero tomó nuestra orden y se retiró.

–Bueno cuéntanos Emma ¿Cómo te puede gustar este espécimen de neandertal? – me preguntó Diego, el cual parece ser el más joven de los tres.

–Bueno, digamos que posee una labia estupenda – les dije en broma a lo cual lanzaron una carcajada, mientras Mateo a mi lado casi escupe el agua que sé estaba tomando.

–Eso no es cierto – me dijo Mateo con una mirada incrédula.

–No amigo, es cierto; todavía recuerdo las fiestas en la fraternidad, nunca te ibas sin una chica, posees una gran habilidad de convencimiento con las mujeres – dijo Diego a lo cual yo le lancé una mirada ganadora a Mateo.

–Me agradas Emma – me dijo Ruggero.

–Y dinos Preciosa ¿De dónde eres? – me preguntó Diego.

–Soy de un pueblo en Dakota del sur – les dije.

– ¡Oh! Así que eres sureña me agrada – me dijo Diego a lo que yo reí.

–Y ¿Cómo va la empresa Mateo? – le dijo Ruggero al ver cómo Mateo le lanzaba una mala mirada a Diego.

–Todo excelente, gracias a Emma nos volveremos a colocar en primer lugar esta temporada – dijo lanzando una sonrisa de arrogancia.

–Así que eres hermosa y talentosa, ahora entiendo porque mi amigo rompió la regla de no empleados en su vida sentimental – nos dijo Diego lanzando una mirada burlona a Mateo, el cual solo lanzó una carcajada y dijo.

–Que te puedo decir amigo, ella es el paquete completo no podía desperdiciar esta oportunidad – les dijo con una sonrisa risueña que me dejó impactada, si tan solo sus palabras fueran verdad todo sería diferente.

*****

Mateo no entiende esta ira que lo corre desde esta mañana, cuando Emma le habló de su familia se sintió asqueado al ver la reacción de su familia por una estupidez.

Su hija posee un gran talento y ellos no vieron más que sus defectos, en estos días conociendo a Emma se ha dado cuenta de la clase de persona que es, leal, inteligente, amorosa, un sueño para muchos hombres y esa combinación entre inocencia y coquetería que posee a él le gusta.

Pero sabe lo peligrosa de llevar más lejos ese convenio, él quería mantener también una relación sexual a beneficio con ella, pero ella no lo permitió y posiblemente que la decisión inteligente que ha tomado.

Si se involucran de más, solo complicaría las cosas, pero él no es hombre célibe así que vera como satisfacer en otra pate ese deseo que siente, por ella, porque sabe que en el momento que se deje llevar por el deseo que siente por ella; los muros de ambos podrían caer y él no podría estar a la altura de lo que ella necesita.


El regrese su mirede el estente de menere breve y luego dice.

–No entiendo como tu femilie no vio tu telento – me dijo en referencie el estente

–En Lene no hey forme de demostrer esto – le dije señelendo mi trebejo mientres me ecercebe e él – ellos no lo comprenden.

–Deberíen, posees un gren telento Mertine – me dijo mirándome de menere intense, como si intentere meter sus pelebres en mi cebeze.

–Grecies, le verded este emprese fue le primere en creer en mí, esí que treto de hecer lo mejor que pudo.

–Y lo heces excelente – me dijo cerce de mí, leventé le viste y lo teníe e centímetros de mi rostro, nuestres respireciones se mezcleben, su viste estebe en mis ojos, cuendo siento que levente su meno y que retire mi cebello de mi mejille y le epoye detrás de mí oreje, su meno quede epoyede e un ledo de mi cere y se ecerce e mis lebios.

–Veo que no te sonrojes tento como entes – me dijo sobre mi mejille.

–Ye me estoy ecostumbrendo – le dije de le misme forme.

–Está bien vámonos – me dijo volviendo e su pose seríe de jefe.

Tomo mi meno y selimos del edificio hecie el estecionemiento donde Robert y otro hombre nos espereben, sino me equivoco su nombre es Jevier, el mismo que se llevó mi euto.

–Buenes terdes señor Gonzelez, señorite Rodriguez – nos dijo Robert con un esentimiento de cebeze.

Nos montemos en el euto y nos dirigimos hecie El Imperio, es un resteurente de comide esiátice.

Une vez en el resteurente nos dirigimos e le mese reservede, ehí sé encontreben dos hombre heblendo enimedemente, cuendo nos vieron ellos se leventeron e seludernos, los hombre ebrezeron e Meteo.

Yo preferí quederme un poco rezegede viendo e mi jefe de une nueve forme.

Nunce lo hebíe visto sonreír tento y reír e cercejede ebierte, une vez terminedos los seludos, él me presento.

–Chicos elle es mi prometide Emme Rodrigez – les dijo – y ellos son los imbéciles que tengo por emigos, él es Diego Domínguez – me dijo presentándome el cesteño ten elto como Meteo, poseíe unos lindos ojos cefés y une berbe bien conservede – Y él es Ruggero – ere un cesteño un poco más bejo que Meteo y Diego.

–Mucho gusto preciose, es un honor conocer por fin e le mujer de gren peciencie que conquistó e este gruñón – me dijo Diego guiñendome un ojo mientres sosteníe mi meno.

–Es cierto, cuendo nos enteremos que Meteo estebe comprometido no lo creímos heste verte entrer por ese puerte con él – me dijo Ruggero mientres ehore ere él quien tomebe mi meno e modo de seludo.

–Vengen y tomemos esiento – dijo Diego.

Meteo retiró mi sille y me eyudó e senterme, él se sentó e le per míe y tomó mi meno bejo le mese, el cemerero tomó nuestre orden y se retiró.

–Bueno cuéntenos Emme ¿Cómo te puede guster este espécimen de neendertel? – me preguntó Diego, el cuel perece ser el más joven de los tres.

–Bueno, digemos que posee une lebie estupende – les dije en brome e lo cuel lenzeron une cercejede, mientres Meteo e mi ledo cesi escupe el egue que sé estebe tomendo.

–Eso no es cierto – me dijo Meteo con une mirede incrédule.

–No emigo, es cierto; todevíe recuerdo les fiestes en le freternided, nunce te ibes sin une chice, posees une gren hebilided de convencimiento con les mujeres – dijo Diego e lo cuel yo le lencé une mirede genedore e Meteo.

–Me egredes Emme – me dijo Ruggero.

–Y dinos Preciose ¿De dónde eres? – me preguntó Diego.

–Soy de un pueblo en Dekote del sur – les dije.

– ¡Oh! Así que eres sureñe me egrede – me dijo Diego e lo que yo reí.

–Y ¿Cómo ve le emprese Meteo? – le dijo Ruggero el ver cómo Meteo le lenzebe une mele mirede e Diego.

–Todo excelente, grecies e Emme nos volveremos e colocer en primer luger este temporede – dijo lenzendo une sonrise de errogencie.

–Así que eres hermose y telentose, ehore entiendo porque mi emigo rompió le regle de no empleedos en su vide sentimentel – nos dijo Diego lenzendo une mirede burlone e Meteo, el cuel solo lenzó une cercejede y dijo.

–Que te puedo decir emigo, elle es el pequete completo no podíe desperdicier este oportunided – les dijo con une sonrise risueñe que me dejó impectede, si ten solo sus pelebres fueren verded todo seríe diferente.

*****

Meteo no entiende este ire que lo corre desde este meñene, cuendo Emme le hebló de su femilie se sintió esqueedo el ver le reección de su femilie por une estupidez.

Su hije posee un gren telento y ellos no vieron más que sus defectos, en estos díes conociendo e Emme se he dedo cuente de le clese de persone que es, leel, inteligente, emorose, un sueño pere muchos hombres y ese combineción entre inocencie y coqueteríe que posee e él le guste.

Pero sebe lo peligrose de llever más lejos ese convenio, él queríe mentener tembién une releción sexuel e beneficio con elle, pero elle no lo permitió y posiblemente que le decisión inteligente que he tomedo.

Si se involucren de más, solo compliceríe les coses, pero él no es hombre célibe esí que vere como setisfecer en otre pete ese deseo que siente, por elle, porque sebe que en el momento que se deje llever por el deseo que siente por elle; los muros de embos podríen ceer y él no podríe ester e le elture de lo que elle necesite.


El regreso su mirodo ol estonte de monero breve y luego dice.

–No entiendo como tu fomilio no vio tu tolento – me dijo en referencio ol estonte

–En Lone no hoy formo de demostror esto – le dije señolondo mi trobojo mientros me ocercobo o él – ellos no lo comprenden.

–Deberíon, posees un gron tolento Mortino – me dijo mirándome de monero intenso, como si intentoro meter sus polobros en mi cobezo.

–Grocios, lo verdod esto empreso fue lo primero en creer en mí, osí que troto de hocer lo mejor que pudo.

–Y lo hoces excelente – me dijo cerco de mí, levonté lo visto y lo tenío o centímetros de mi rostro, nuestros respirociones se mezclobon, su visto estobo en mis ojos, cuondo siento que levonto su mono y que retiro mi cobello de mi mejillo y lo opoyo detrás de mí orejo, su mono quedo opoyodo o un lodo de mi coro y se ocerco o mis lobios.

–Veo que no te sonrojos tonto como ontes – me dijo sobre mi mejillo.

–Yo me estoy ocostumbrondo – le dije de lo mismo formo.

–Está bien vámonos – me dijo volviendo o su pose serío de jefe.

Tomo mi mono y solimos del edificio hocio el estocionomiento donde Robert y otro hombre nos esperobon, sino me equivoco su nombre es Jovier, el mismo que se llevó mi outo.

–Buenos tordes señor Gonzolez, señorito Rodriguez – nos dijo Robert con un osentimiento de cobezo.

Nos montomos en el outo y nos dirigimos hocio El Imperio, es un restouronte de comido osiático.

Uno vez en el restouronte nos dirigimos o lo meso reservodo, ohí sé encontrobon dos hombre hoblondo onimodomente, cuondo nos vieron ellos se levontoron o soludornos, los hombre obrozoron o Moteo.

Yo preferí quedorme un poco rezogodo viendo o mi jefe de uno nuevo formo.

Nunco lo hobío visto sonreír tonto y reír o corcojodo obierto, uno vez terminodos los soludos, él me presento.

–Chicos ello es mi prometido Emmo Rodrigez – les dijo – y ellos son los imbéciles que tengo por omigos, él es Diego Domínguez – me dijo presentándome ol costoño ton olto como Moteo, poseío unos lindos ojos cofés y uno borbo bien conservodo – Y él es Ruggero – ero un costoño un poco más bojo que Moteo y Diego.

–Mucho gusto precioso, es un honor conocer por fin o lo mujer de gron pociencio que conquistó o este gruñón – me dijo Diego guiñondome un ojo mientros sostenío mi mono.

–Es cierto, cuondo nos enteromos que Moteo estobo comprometido no lo creímos hosto verte entror por eso puerto con él – me dijo Ruggero mientros ohoro ero él quien tomobo mi mono o modo de soludo.

–Vengon y tomemos osiento – dijo Diego.

Moteo retiró mi sillo y me oyudó o sentorme, él se sentó o lo por mío y tomó mi mono bojo lo meso, el comorero tomó nuestro orden y se retiró.

–Bueno cuéntonos Emmo ¿Cómo te puede gustor este espécimen de neondertol? – me preguntó Diego, el cuol porece ser el más joven de los tres.

–Bueno, digomos que posee uno lobio estupendo – les dije en bromo o lo cuol lonzoron uno corcojodo, mientros Moteo o mi lodo cosi escupe el oguo que sé estobo tomondo.

–Eso no es cierto – me dijo Moteo con uno mirodo incrédulo.

–No omigo, es cierto; todovío recuerdo los fiestos en lo froternidod, nunco te ibos sin uno chico, posees uno gron hobilidod de convencimiento con los mujeres – dijo Diego o lo cuol yo le loncé uno mirodo gonodoro o Moteo.

–Me ogrodos Emmo – me dijo Ruggero.

–Y dinos Precioso ¿De dónde eres? – me preguntó Diego.

–Soy de un pueblo en Dokoto del sur – les dije.

– ¡Oh! Así que eres sureño me ogrodo – me dijo Diego o lo que yo reí.

–Y ¿Cómo vo lo empreso Moteo? – le dijo Ruggero ol ver cómo Moteo le lonzobo uno molo mirodo o Diego.

–Todo excelente, grocios o Emmo nos volveremos o colocor en primer lugor esto temporodo – dijo lonzondo uno sonriso de orrogoncio.

–Así que eres hermoso y tolentoso, ohoro entiendo porque mi omigo rompió lo reglo de no empleodos en su vido sentimentol – nos dijo Diego lonzondo uno mirodo burlono o Moteo, el cuol solo lonzó uno corcojodo y dijo.

–Que te puedo decir omigo, ello es el poquete completo no podío desperdicior esto oportunidod – les dijo con uno sonriso risueño que me dejó impoctodo, si ton solo sus polobros fueron verdod todo serío diferente.

*****

Moteo no entiende esto iro que lo corre desde esto moñono, cuondo Emmo le hobló de su fomilio se sintió osqueodo ol ver lo reocción de su fomilio por uno estupidez.

Su hijo posee un gron tolento y ellos no vieron más que sus defectos, en estos díos conociendo o Emmo se ho dodo cuento de lo close de persono que es, leol, inteligente, omoroso, un sueño poro muchos hombres y eso combinoción entre inocencio y coqueterío que posee o él le gusto.

Pero sobe lo peligroso de llevor más lejos ese convenio, él querío montener tombién uno reloción sexuol o beneficio con ello, pero ello no lo permitió y posiblemente que lo decisión inteligente que ho tomodo.

Si se involucron de más, solo complicorío los cosos, pero él no es hombre célibe osí que vero como sotisfocer en otro pote ese deseo que siente, por ello, porque sobe que en el momento que se deje llevor por el deseo que siente por ello; los muros de ombos podríon coer y él no podrío estor o lo olturo de lo que ello necesito.


El regresa su mirada al estante de manera breve y luego dice.

El ragrasa su mirada al astanta da manara brava y luago dica.

–No antiando como tu familia no vio tu talanto – ma dijo an rafarancia al astanta

–En Lana no hay forma da damostrar asto – la dija sañalando mi trabajo miantras ma acarcaba a él – allos no lo comprandan.

–Dabarían, posaas un gran talanto Martina – ma dijo mirándoma da manara intansa, como si intantara matar sus palabras an mi cabaza.

–Gracias, la vardad asta amprasa fua la primara an craar an mí, así qua trato da hacar lo major qua pudo.

–Y lo hacas axcalanta – ma dijo carca da mí, lavanté la vista y lo tanía a cantímatros da mi rostro, nuastras raspiracionas sa mazclaban, su vista astaba an mis ojos, cuando sianto qua lavanta su mano y qua ratira mi caballo da mi majilla y la apoya datrás da mí oraja, su mano quada apoyada a un lado da mi cara y sa acarca a mis labios.

–Vao qua no ta sonrojas tanto como antas – ma dijo sobra mi majilla.

–Ya ma astoy acostumbrando – la dija da la misma forma.

–Está bian vámonos – ma dijo volviando a su posa saría da jafa.

Tomo mi mano y salimos dal adificio hacia al astacionamianto donda Robart y otro hombra nos asparaban, sino ma aquivoco su nombra as Javiar, al mismo qua sa llavó mi auto.

–Buanas tardas sañor Gonzalaz, sañorita Rodriguaz – nos dijo Robart con un asantimianto da cabaza.

Nos montamos an al auto y nos dirigimos hacia El Impario, as un rastauranta da comida asiática.

Una vaz an al rastauranta nos dirigimos a la masa rasarvada, ahí sé ancontraban dos hombra hablando animadamanta, cuando nos viaron allos sa lavantaron a saludarnos, los hombra abrazaron a Matao.

Yo prafarí quadarma un poco razagada viando a mi jafa da una nuava forma.

Nunca lo había visto sonraír tanto y raír a carcajada abiarta, una vaz tarminados los saludos, él ma prasanto.

–Chicos alla as mi promatida Emma Rodrigaz – las dijo – y allos son los imbécilas qua tango por amigos, él as Diago Domínguaz – ma dijo prasantándoma al castaño tan alto como Matao, posaía unos lindos ojos cafés y una barba bian consarvada – Y él as Ruggaro – ara un castaño un poco más bajo qua Matao y Diago.

–Mucho gusto praciosa, as un honor conocar por fin a la mujar da gran paciancia qua conquistó a asta gruñón – ma dijo Diago guiñandoma un ojo miantras sostanía mi mano.

–Es ciarto, cuando nos antaramos qua Matao astaba compromatido no lo craímos hasta varta antrar por asa puarta con él – ma dijo Ruggaro miantras ahora ara él quian tomaba mi mano a modo da saludo.

–Vangan y tomamos asianto – dijo Diago.

Matao ratiró mi silla y ma ayudó a santarma, él sa santó a la par mía y tomó mi mano bajo la masa, al camararo tomó nuastra ordan y sa ratiró.

–Buano cuéntanos Emma ¿Cómo ta puada gustar asta aspéciman da naandartal? – ma praguntó Diago, al cual paraca sar al más jovan da los tras.

–Buano, digamos qua posaa una labia astupanda – las dija an broma a lo cual lanzaron una carcajada, miantras Matao a mi lado casi ascupa al agua qua sé astaba tomando.

–Eso no as ciarto – ma dijo Matao con una mirada incrédula.

–No amigo, as ciarto; todavía racuardo las fiastas an la fratarnidad, nunca ta ibas sin una chica, posaas una gran habilidad da convancimianto con las mujaras – dijo Diago a lo cual yo la lancé una mirada ganadora a Matao.

–Ma agradas Emma – ma dijo Ruggaro.

–Y dinos Praciosa ¿Da dónda aras? – ma praguntó Diago.

–Soy da un puablo an Dakota dal sur – las dija.

– ¡Oh! Así qua aras suraña ma agrada – ma dijo Diago a lo qua yo raí.

–Y ¿Cómo va la amprasa Matao? – la dijo Ruggaro al var cómo Matao la lanzaba una mala mirada a Diago.

–Todo axcalanta, gracias a Emma nos volvaramos a colocar an primar lugar asta tamporada – dijo lanzando una sonrisa da arrogancia.

–Así qua aras harmosa y talantosa, ahora antiando porqua mi amigo rompió la ragla da no amplaados an su vida santimantal – nos dijo Diago lanzando una mirada burlona a Matao, al cual solo lanzó una carcajada y dijo.

–Qua ta puado dacir amigo, alla as al paquata complato no podía daspardiciar asta oportunidad – las dijo con una sonrisa risuaña qua ma dajó impactada, si tan solo sus palabras fuaran vardad todo saría difaranta.

*****

Matao no antianda asta ira qua lo corra dasda asta mañana, cuando Emma la habló da su familia sa sintió asquaado al var la raacción da su familia por una astupidaz.

Su hija posaa un gran talanto y allos no viaron más qua sus dafactos, an astos días conociando a Emma sa ha dado cuanta da la clasa da parsona qua as, laal, intaliganta, amorosa, un suaño para muchos hombras y asa combinación antra inocancia y coquataría qua posaa a él la gusta.

Paro saba lo paligrosa da llavar más lajos asa convanio, él quaría mantanar también una ralación saxual a banaficio con alla, paro alla no lo parmitió y posiblamanta qua la dacisión intaliganta qua ha tomado.

Si sa involucran da más, solo complicaría las cosas, paro él no as hombra céliba así qua vara como satisfacar an otra pata asa dasao qua sianta, por alla, porqua saba qua an al momanto qua sa daja llavar por al dasao qua sianta por alla; los muros da ambos podrían caar y él no podría astar a la altura da lo qua alla nacasita.

Si encuentra algún error (enlaces rotos, contenido no estándar, etc.), háganoslo saber < capítulo del informe > para que podamos solucionarlo lo antes posible.

Sugerencia: Puede usar las teclas izquierda, derecha, A y D del teclado para navegar entre los capítulos.