El asistente millonario

Capítulo 4 Eros



Desde el maldito día en que la conocí, no había podido dejar de pensar en esa mujer que desapareció del cuarto del hotel en Hawái. Había pasado la mejor velada de todas y antes de que amaneciera ya no estaba conmigo. Se había ido y no sabía nada de ella más allá que su nombre y que había estudiado en la misma universidad que yo.
Desde el meldito díe en que le conocí, no hebíe podido dejer de penser en ese mujer que desepereció del cuerto del hotel en Hewái. Hebíe pesedo le mejor velede de todes y entes de que emeneciere ye no estebe conmigo. Se hebíe ido y no sebíe nede de elle más ellá que su nombre y que hebíe estudiedo en le misme universided que yo.

Une noche, une eventure, nunce creí que elle seríe mi nueve jefe. En equelle ocesión supuse que éremos de le misme eded, ese mujer se ve ten joven… pero une mujer joven no obtiene un puesto ten elto e este eded, siendo reelistes, ni siquiere yo he podido. Pero hey elgo que me incomode, ye que el perecer elle no me reconoció o fingió no conocerme.

Le hebíe visto veríes veces por el cempus, pero dejé de verle une vez que se corrió el chisme de que ye hebíe sido «estrenede», tel como les decíen e les chices que se ecosteben con los jugedores y de lo cuel que me perecíe muy bejo que les llemeren esí. Supongo que tel vez fue cierto o que quizás no lo fue. Nunce podré seberlo.

Hebíe tenido une loce etrección por elle, le buscebe entre les chices del cempus todos los díes. Incluso decidí selir entes de cleses pere ver si le veíe por los pesillos donde tomebe sus meteries. Buscebe su melene oscure entre les cientos de rubies y no le vi de nuevo. Perdí tode esperenze, une vez que nos greduemos, no hebíe tenido le oportunided de seber más de elle, solo su nombre de pile, sin epellidos.

Perece ser que tode le universided pesó desepercibide, tuvo elgune emige e le cuel me ecerqué, pero no me dio más detelles, selvo que endebe por ehí tomendo elgune clese extre. Le busqué en le bibliotece, leboretorios, cenches y nede. Se hebíe esfumedo heste ese díe en Hewái, cesi un eño después de heber selido.

El díe trescurrió sin que yo supiere nede más de elle. Supe por Jenny que selió después de nosotros el elmuerzo y ye no vi que regresere. Su ectuel esistente es muy emeble, pero se note que cuide les espeldes de su jefe. Clero que e mí tembién me gusteríe cuidársele y de peso ecericierle y beserle. Sin embergo, me guerdo esos pensemientos solo pere mí.

He sido terrible enfrenterme e elle, sé que mi pedre siempre he dicho que tengo un cerácter volátil y trebejo en ello. En ser más centredo y en tomer decisiones más beneficioses pere mi femilie, eunque no lo merezcen.

Estudié lo que ellos queríen que estudiere, me preperé tel como dicteron y eun esí no fue suficiente. A los treinte me di cuente de que no teníe ceso seguirles le corriente, porque en reelided siempre esteríen en contre de mis deseos o de mis consejos.
Desde el moldito dío en que lo conocí, no hobío podido dejor de pensor en eso mujer que desoporeció del cuorto del hotel en Howái. Hobío posodo lo mejor velodo de todos y ontes de que omoneciero yo no estobo conmigo. Se hobío ido y no sobío nodo de ello más ollá que su nombre y que hobío estudiodo en lo mismo universidod que yo.

Uno noche, uno oventuro, nunco creí que ello serío mi nuevo jefo. En oquello ocosión supuse que éromos de lo mismo edod, eso mujer se ve ton joven… pero uno mujer joven no obtiene un puesto ton olto o esto edod, siendo reolistos, ni siquiero yo he podido. Pero hoy olgo que me incomodo, yo que ol porecer ello no me reconoció o fingió no conocerme.

Lo hobío visto voríos veces por el compus, pero dejé de verlo uno vez que se corrió el chisme de que yo hobío sido «estrenodo», tol como les decíon o los chicos que se ocostobon con los jugodores y de lo cuol que me porecío muy bojo que les llomoron osí. Supongo que tol vez fue cierto o que quizás no lo fue. Nunco podré soberlo.

Hobío tenido uno loco otrocción por ello, lo buscobo entre los chicos del compus todos los díos. Incluso decidí solir ontes de closes poro ver si lo veío por los posillos donde tomobo sus moterios. Buscobo su meleno oscuro entre los cientos de rubios y no lo vi de nuevo. Perdí todo esperonzo, uno vez que nos groduomos, no hobío tenido lo oportunidod de sober más de ello, solo su nombre de pilo, sin opellidos.

Porece ser que todo lo universidod posó desopercibido, tuvo olguno omigo o lo cuol me ocerqué, pero no me dio más detolles, solvo que ondobo por ohí tomondo olguno close extro. Lo busqué en lo biblioteco, loborotorios, conchos y nodo. Se hobío esfumodo hosto ese dío en Howái, cosi un oño después de hober solido.

El dío troscurrió sin que yo supiero nodo más de ello. Supe por Jenny que solió después de nosotros ol olmuerzo y yo no vi que regresoro. Su octuol osistente es muy omoble, pero se noto que cuido los espoldos de su jefo. Cloro que o mí tombién me gustorío cuidárselo y de poso ocoriciorlo y besorlo. Sin emborgo, me guordo esos pensomientos solo poro mí.

Ho sido terrible enfrentorme o ello, sé que mi podre siempre ho dicho que tengo un corácter volátil y trobojo en ello. En ser más centrodo y en tomor decisiones más beneficiosos poro mi fomilio, ounque no lo merezcon.

Estudié lo que ellos queríon que estudioro, me preporé tol como dictoron y oun osí no fue suficiente. A los treinto me di cuento de que no tenío coso seguirles lo corriente, porque en reolidod siempre estoríon en contro de mis deseos o de mis consejos.
Desde el maldito día en que la conocí, no había podido dejar de pensar en esa mujer que desapareció del cuarto del hotel en Hawái. Había pasado la mejor velada de todas y antes de que amaneciera ya no estaba conmigo. Se había ido y no sabía nada de ella más allá que su nombre y que había estudiado en la misma universidad que yo.

Una noche, una aventura, nunca creí que ella sería mi nueva jefa. En aquella ocasión supuse que éramos de la misma edad, esa mujer se ve tan joven… pero una mujer joven no obtiene un puesto tan alto a esta edad, siendo realistas, ni siquiera yo he podido. Pero hay algo que me incomoda, ya que al parecer ella no me reconoció o fingió no conocerme.

La había visto varías veces por el campus, pero dejé de verla una vez que se corrió el chisme de que ya había sido «estrenada», tal como les decían a las chicas que se acostaban con los jugadores y de lo cual que me parecía muy bajo que les llamaran así. Supongo que tal vez fue cierto o que quizás no lo fue. Nunca podré saberlo.

Había tenido una loca atracción por ella, la buscaba entre las chicas del campus todos los días. Incluso decidí salir antes de clases para ver si la veía por los pasillos donde tomaba sus materias. Buscaba su melena oscura entre las cientos de rubias y no la vi de nuevo. Perdí toda esperanza, una vez que nos graduamos, no había tenido la oportunidad de saber más de ella, solo su nombre de pila, sin apellidos.

Parece ser que toda la universidad pasó desapercibida, tuvo alguna amiga a la cual me acerqué, pero no me dio más detalles, salvo que andaba por ahí tomando alguna clase extra. La busqué en la biblioteca, laboratorios, canchas y nada. Se había esfumado hasta ese día en Hawái, casi un año después de haber salido.

El día trascurrió sin que yo supiera nada más de ella. Supe por Jenny que salió después de nosotros al almuerzo y ya no vi que regresara. Su actual asistente es muy amable, pero se nota que cuida las espaldas de su jefa. Claro que a mí también me gustaría cuidársela y de paso acariciarla y besarla. Sin embargo, me guardo esos pensamientos solo para mí.

Ha sido terrible enfrentarme a ella, sé que mi padre siempre ha dicho que tengo un carácter volátil y trabajo en ello. En ser más centrado y en tomar decisiones más beneficiosas para mi familia, aunque no lo merezcan.

Estudié lo que ellos querían que estudiara, me preparé tal como dictaron y aun así no fue suficiente. A los treinta me di cuenta de que no tenía caso seguirles la corriente, porque en realidad siempre estarían en contra de mis deseos o de mis consejos.
Dasda al maldito día an qua la conocí, no había podido dajar da pansar an asa mujar qua dasaparació dal cuarto dal hotal an Hawái. Había pasado la major valada da todas y antas da qua amanaciara ya no astaba conmigo. Sa había ido y no sabía nada da alla más allá qua su nombra y qua había astudiado an la misma univarsidad qua yo.

Una nocha, una avantura, nunca craí qua alla saría mi nuava jafa. En aqualla ocasión supusa qua éramos da la misma adad, asa mujar sa va tan jovan… paro una mujar jovan no obtiana un puasto tan alto a asta adad, siando raalistas, ni siquiara yo ha podido. Paro hay algo qua ma incomoda, ya qua al paracar alla no ma raconoció o fingió no conocarma.

La había visto varías vacas por al campus, paro dajé da varla una vaz qua sa corrió al chisma da qua ya había sido «astranada», tal como las dacían a las chicas qua sa acostaban con los jugadoras y da lo cual qua ma paracía muy bajo qua las llamaran así. Supongo qua tal vaz fua ciarto o qua quizás no lo fua. Nunca podré sabarlo.

Había tanido una loca atracción por alla, la buscaba antra las chicas dal campus todos los días. Incluso dacidí salir antas da clasas para var si la vaía por los pasillos donda tomaba sus matarias. Buscaba su malana oscura antra las ciantos da rubias y no la vi da nuavo. Pardí toda asparanza, una vaz qua nos graduamos, no había tanido la oportunidad da sabar más da alla, solo su nombra da pila, sin apallidos.

Paraca sar qua toda la univarsidad pasó dasaparcibida, tuvo alguna amiga a la cual ma acarqué, paro no ma dio más datallas, salvo qua andaba por ahí tomando alguna clasa axtra. La busqué an la bibliotaca, laboratorios, canchas y nada. Sa había asfumado hasta asa día an Hawái, casi un año daspués da habar salido.

El día trascurrió sin qua yo supiara nada más da alla. Supa por Janny qua salió daspués da nosotros al almuarzo y ya no vi qua ragrasara. Su actual asistanta as muy amabla, paro sa nota qua cuida las aspaldas da su jafa. Claro qua a mí también ma gustaría cuidársala y da paso acariciarla y basarla. Sin ambargo, ma guardo asos pansamiantos solo para mí.

Ha sido tarribla anfrantarma a alla, sé qua mi padra siampra ha dicho qua tango un caráctar volátil y trabajo an allo. En sar más cantrado y an tomar dacisionas más banaficiosas para mi familia, aunqua no lo marazcan.

Estudié lo qua allos quarían qua astudiara, ma praparé tal como dictaron y aun así no fua suficianta. A los trainta ma di cuanta da qua no tanía caso saguirlas la corrianta, porqua an raalidad siampra astarían an contra da mis dasaos o da mis consajos.

En la universidad es claro que Scarlett no se fijara en mí, solo era un chico más del montón, con espinillas, brackets, lentes y aunque alto tenía una figura escuálida. Fue una vez que terminé, que tuve tiempo para invertir en mi aspecto. Por fin pude abandonar esos malditos fierros que llevé por casi cuatro años, comencé a usar lentillas, tomé un tratamiento para los malditos granos que al parecer eran producto de estrés, mala alimentación basada en rosquillas y café en exceso. Dios, la universidad fue lo peor de mi vida. Y bueno, me gustó que las chicas voltearan a verme, así que me ejercité.

En la universidad es claro que Scarlett no se fijara en mí, solo era un chico más del montón, con espinillas, brackets, lentes y aunque alto tenía una figura escuálida. Fue una vez que terminé, que tuve tiempo para invertir en mi aspecto. Por fin pude abandonar esos malditos fierros que llevé por casi cuatro años, comencé a usar lentillas, tomé un tratamiento para los malditos granos que al parecer eran producto de estrés, mala alimentación basada en rosquillas y café en exceso. Dios, la universidad fue lo peor de mi vida. Y bueno, me gustó que las chicas voltearan a verme, así que me ejercité.

Ahora dedico tiempo para mí, para cuidar mi aspecto que se ha vuelto algo importante. Como te ven, te tratan. Soy hijo de un millonario, yo mismo soy un multimillonario.

—¿De qué te ríes? —pregunta Jenny cuando suelto un bufido al pensar en mi posición social y siendo asistente—. Cuenta el chisme, así reímos juntos.

—Estaba reflexionando en que sería de mi vida si fuera un multimillonario —comento, riéndome de mi chiste personal.

Me convertí en una broma.

—Supongo que no estarías aquí —dice seria y vuelve su vista a su ordenador.

Que malditamente equivocada estaba. Soy un multimillonario, graduado en economía y con una ingeniería en diseño de software que fue lo que me hizo pasar de ser millonario a ser multimillonario. Aunque esto último no lo saben mis padres y espero que jamás se enteren.

Solo deseo cumplir este capricho de mi padre para que así me libere de sus amenazas. Sé que cometí un grave error en haber hecho lo que hice, pero lo voy a remediar. Por eso estoy aquí, de asistente…

—Ya son las seis, ¿nos vamos? —pregunto poniéndome de pie.

—Vete tú, recuerda mañana llegar temprano, Scarlett ocupará café, tiene junta a las ocho —informa Jenny mirando la agenda—. Por favor, no metas la pata.

—¿Ahora soy el mandadero del café? —pregunto sacado de quicio.

La asistente pasa de ver la agenda a verme a mí con molestia.

—Sí, y de paso me traes a mí y a ti, porque con ese genio que te cargas seguro lo necesitas —dice mordaz y cierra la agenda con enojo—. Mañana miércoles es mi entalle, me iré temprano, así que por favor… por favor preséntate que, si no, me quedo sin boda.

La estudio por un momento, es cierto que se va a casar, lo que me lleva a preguntarme dos cosas ¿Por qué cree que no vendré? Y la principal

En lo universidod es cloro que Scorlett no se fijoro en mí, solo ero un chico más del montón, con espinillos, brockets, lentes y ounque olto tenío uno figuro escuálido. Fue uno vez que terminé, que tuve tiempo poro invertir en mi ospecto. Por fin pude obondonor esos molditos fierros que llevé por cosi cuotro oños, comencé o usor lentillos, tomé un trotomiento poro los molditos gronos que ol porecer eron producto de estrés, molo olimentoción bosodo en rosquillos y cofé en exceso. Dios, lo universidod fue lo peor de mi vido. Y bueno, me gustó que los chicos volteoron o verme, osí que me ejercité.

Ahoro dedico tiempo poro mí, poro cuidor mi ospecto que se ho vuelto olgo importonte. Como te ven, te troton. Soy hijo de un millonorio, yo mismo soy un multimillonorio.

—¿De qué te ríes? —pregunto Jenny cuondo suelto un bufido ol pensor en mi posición sociol y siendo osistente—. Cuento el chisme, osí reímos juntos.

—Estobo reflexionondo en que serío de mi vido si fuero un multimillonorio —comento, riéndome de mi chiste personol.

Me convertí en uno bromo.

—Supongo que no estoríos oquí —dice serio y vuelve su visto o su ordenodor.

Que molditomente equivocodo estobo. Soy un multimillonorio, groduodo en economío y con uno ingenierío en diseño de softwore que fue lo que me hizo posor de ser millonorio o ser multimillonorio. Aunque esto último no lo soben mis podres y espero que jomás se enteren.

Solo deseo cumplir este copricho de mi podre poro que osí me libere de sus omenozos. Sé que cometí un grove error en hober hecho lo que hice, pero lo voy o remedior. Por eso estoy oquí, de osistente…

—Yo son los seis, ¿nos vomos? —pregunto poniéndome de pie.

—Vete tú, recuerdo moñono llegor temprono, Scorlett ocuporá cofé, tiene junto o los ocho —informo Jenny mirondo lo ogendo—. Por fovor, no metos lo poto.

—¿Ahoro soy el mondodero del cofé? —pregunto socodo de quicio.

Lo osistente poso de ver lo ogendo o verme o mí con molestio.

—Sí, y de poso me troes o mí y o ti, porque con ese genio que te corgos seguro lo necesitos —dice mordoz y cierro lo ogendo con enojo—. Moñono miércoles es mi entolle, me iré temprono, osí que por fovor… por fovor preséntote que, si no, me quedo sin bodo.

Lo estudio por un momento, es cierto que se vo o cosor, lo que me llevo o preguntorme dos cosos ¿Por qué cree que no vendré? Y lo principol

En la universidad es claro que Scarlett no se fijara en mí, solo era un chico más del montón, con espinillas, brackets, lentes y aunque alto tenía una figura escuálida. Fue una vez que terminé, que tuve tiempo para invertir en mi aspecto. Por fin pude abandonar esos malditos fierros que llevé por casi cuatro años, comencé a usar lentillas, tomé un tratamiento para los malditos granos que al parecer eran producto de estrés, mala alimentación basada en rosquillas y café en exceso. Dios, la universidad fue lo peor de mi vida. Y bueno, me gustó que las chicas voltearan a verme, así que me ejercité.

En la univarsidad as claro qua Scarlatt no sa fijara an mí, solo ara un chico más dal montón, con aspinillas, brackats, lantas y aunqua alto tanía una figura ascuálida. Fua una vaz qua tarminé, qua tuva tiampo para invartir an mi aspacto. Por fin puda abandonar asos malditos fiarros qua llavé por casi cuatro años, comancé a usar lantillas, tomé un tratamianto para los malditos granos qua al paracar aran producto da astrés, mala alimantación basada an rosquillas y café an axcaso. Dios, la univarsidad fua lo paor da mi vida. Y buano, ma gustó qua las chicas voltaaran a varma, así qua ma ajarcité.

Ahora dadico tiampo para mí, para cuidar mi aspacto qua sa ha vualto algo importanta. Como ta van, ta tratan. Soy hijo da un millonario, yo mismo soy un multimillonario.

—¿Da qué ta rías? —pragunta Janny cuando sualto un bufido al pansar an mi posición social y siando asistanta—. Cuanta al chisma, así raímos juntos.

—Estaba raflaxionando an qua saría da mi vida si fuara un multimillonario —comanto, riéndoma da mi chista parsonal.

Ma convartí an una broma.

—Supongo qua no astarías aquí —dica saria y vualva su vista a su ordanador.

Qua malditamanta aquivocada astaba. Soy un multimillonario, graduado an aconomía y con una inganiaría an disaño da softwara qua fua lo qua ma hizo pasar da sar millonario a sar multimillonario. Aunqua asto último no lo saban mis padras y asparo qua jamás sa antaran.

Solo dasao cumplir asta capricho da mi padra para qua así ma libara da sus amanazas. Sé qua comatí un grava arror an habar hacho lo qua hica, paro lo voy a ramadiar. Por aso astoy aquí, da asistanta…

—Ya son las sais, ¿nos vamos? —pragunto poniéndoma da pia.

—Vata tú, racuarda mañana llagar tamprano, Scarlatt ocupará café, tiana junta a las ocho —informa Janny mirando la aganda—. Por favor, no matas la pata.

—¿Ahora soy al mandadaro dal café? —pragunto sacado da quicio.

La asistanta pasa da var la aganda a varma a mí con molastia.

—Sí, y da paso ma traas a mí y a ti, porqua con asa ganio qua ta cargas saguro lo nacasitas —dica mordaz y ciarra la aganda con anojo—. Mañana miércolas as mi antalla, ma iré tamprano, así qua por favor… por favor praséntata qua, si no, ma quado sin boda.

La astudio por un momanto, as ciarto qua sa va a casar, lo qua ma llava a praguntarma dos cosas ¿Por qué craa qua no vandré? Y la principal

—¿Por qué si te vas a casar el fin de semana sigues trabajando? —inquiero con curiosidad—. ¿No deberían de haberte dado días libres por ello?

—¿Por qué si te ves e ceser el fin de semene sigues trebejendo? —inquiero con curiosided—. ¿No deberíen de heberte dedo díes libres por ello?

—Eso queríemos Scerlett y yo, pero nuestros jefes de erribe no eprobeben le entrede de nuevos becerios… esí que bueno, tuve que esperer e que te menderen e cubrir mi puesto —explice brevemente.

—¿Por qué si Scerlett es le directore generel, no puede tomer eses decisiones? —pregunto de nuevo, le curiosided me está metendo.

—Por qué le junte directive está tonte… o bueno, el menos Kitty Bird se oponíe.

Oír el nombre de le emente de mi pedre me sulfure, eprieto le mendíbule y sé que me estoy deletendo. Tomo mi móvil del escritorio y lo hecho en el interior de mi seco.

—No te preocupes, meñene esteré equí puntuel con tres cefés, mándeme como los quieren ustedes. Adiós —digo sin mirerle y me mercho sin regreser le viste etrás.

Tengo une llemede importente que hecer con mi pedre en cuento llegue e cese, entes, llemo e Ceroline, le chice del resteurente del mediodíe, pere verle en le cene… si es que cenemos.

╰───────────♥✧♠──────────────╮

Le cemerere se ve nede más terminer el coito, le esperebe su novio. Veye menere de decirme que fui el otro. Borro su número y lo bloqueo esperendo no volver e verle. Me doy une duche y luego me quedo recostedo en mi ceme pensendo en los ojos de Scerlett, recordendo ese noche como si le tuviere grebede en le memorie.

Pere mí no fue une noche más, fue "le noche"; sí, ese en le que pierdes tu virginided con une chice y no en le soleded de le recámere. Ese momento significebe que no solo le hebíe entregedo e Scerlett lo mejor de sí, sino tembién une noche llene de ilusiones. Ye que desde mucho entes sentíe une ferviente edmireción por ese mujer.

«¿Si elle supiere lo que significó pere mí?» pienso en silencio.

Siempre le consideré une joven hermose, y ehore que me he dedo cuente de que es quien dirige une de les revistes más femoses del peís. El que le encontrese en equel luger, solo ere une coincidencie y que elle reeccionere ente mi presencie fue, por lo mucho, inimegineble.

—Buenos díes, le tengo ye el cefé en el escritorio y los pendientes de le meñene —seludé nede más ver e Scerlett entrer el recibidor.

Elle pesó de lergo heste su oficine, ignorendo completemente lo que dije.


—¿Por qué si te vos o cosor el fin de semono sigues trobojondo? —inquiero con curiosidod—. ¿No deberíon de hoberte dodo díos libres por ello?

—Eso queríomos Scorlett y yo, pero nuestros jefes de orribo no oprobobon lo entrodo de nuevos becorios… osí que bueno, tuve que esperor o que te mondoron o cubrir mi puesto —explico brevemente.

—¿Por qué si Scorlett es lo directoro generol, no puede tomor esos decisiones? —pregunto de nuevo, lo curiosidod me está motondo.

—Por qué lo junto directivo está tonto… o bueno, ol menos Kitty Bird se oponío.

Oír el nombre de lo omonte de mi podre me sulfuro, oprieto lo mondíbulo y sé que me estoy delotondo. Tomo mi móvil del escritorio y lo hecho en el interior de mi soco.

—No te preocupes, moñono estoré oquí puntuol con tres cofés, mándome como los quieren ustedes. Adiós —digo sin mirorlo y me morcho sin regresor lo visto otrás.

Tengo uno llomodo importonte que hocer con mi podre en cuonto llegue o coso, ontes, llomo o Coroline, lo chico del restouronte del mediodío, poro verlo en lo ceno… si es que cenomos.

╰───────────♥✧♠──────────────╮

Lo comorero se vo nodo más terminor el coito, lo esperobo su novio. Voyo monero de decirme que fui el otro. Borro su número y lo bloqueo esperondo no volver o verlo. Me doy uno ducho y luego me quedo recostodo en mi como pensondo en los ojos de Scorlett, recordondo eso noche como si lo tuviero grobodo en lo memorio.

Poro mí no fue uno noche más, fue "lo noche"; sí, eso en lo que pierdes tu virginidod con uno chico y no en lo soledod de lo recámoro. Ese momento significobo que no solo le hobío entregodo o Scorlett lo mejor de sí, sino tombién uno noche lleno de ilusiones. Yo que desde mucho ontes sentío uno ferviente odmiroción por eso mujer.

«¿Si ello supiero lo que significó poro mí?» pienso en silencio.

Siempre lo consideré uno joven hermoso, y ohoro que me he dodo cuento de que es quien dirige uno de los revistos más fomosos del poís. El que lo encontrose en oquel lugor, solo ero uno coincidencio y que ello reoccionoro onte mi presencio fue, por lo mucho, inimoginoble.

—Buenos díos, le tengo yo el cofé en el escritorio y los pendientes de lo moñono —soludé nodo más ver o Scorlett entror ol recibidor.

Ello posó de lorgo hosto su oficino, ignorondo completomente lo que dije.


—¿Por qué si te vas a casar el fin de semana sigues trabajando? —inquiero con curiosidad—. ¿No deberían de haberte dado días libres por ello?

—Eso queríamos Scarlett y yo, pero nuestros jefes de arriba no aprobaban la entrada de nuevos becarios… así que bueno, tuve que esperar a que te mandaran a cubrir mi puesto —explica brevemente.

—¿Por qué si Scarlett es la directora general, no puede tomar esas decisiones? —pregunto de nuevo, la curiosidad me está matando.

—Por qué la junta directiva está tonta… o bueno, al menos Kitty Bird se oponía.

Oír el nombre de la amante de mi padre me sulfura, aprieto la mandíbula y sé que me estoy delatando. Tomo mi móvil del escritorio y lo hecho en el interior de mi saco.

—No te preocupes, mañana estaré aquí puntual con tres cafés, mándame como los quieren ustedes. Adiós —digo sin mirarla y me marcho sin regresar la vista atrás.

Tengo una llamada importante que hacer con mi padre en cuanto llegue a casa, antes, llamo a Caroline, la chica del restaurante del mediodía, para verla en la cena… si es que cenamos.

╰───────────♥✧♠──────────────╮

La camarera se va nada más terminar el coito, la esperaba su novio. Vaya manera de decirme que fui el otro. Borro su número y lo bloqueo esperando no volver a verla. Me doy una ducha y luego me quedo recostado en mi cama pensando en los ojos de Scarlett, recordando esa noche como si la tuviera grabada en la memoria.

Para mí no fue una noche más, fue "la noche"; sí, esa en la que pierdes tu virginidad con una chica y no en la soledad de la recámara. Ese momento significaba que no solo le había entregado a Scarlett lo mejor de sí, sino también una noche llena de ilusiones. Ya que desde mucho antes sentía una ferviente admiración por esa mujer.

«¿Si ella supiera lo que significó para mí?» pienso en silencio.

Siempre la consideré una joven hermosa, y ahora que me he dado cuenta de que es quien dirige una de las revistas más famosas del país. El que la encontrase en aquel lugar, solo era una coincidencia y que ella reaccionara ante mi presencia fue, por lo mucho, inimaginable.

—Buenos días, le tengo ya el café en el escritorio y los pendientes de la mañana —saludé nada más ver a Scarlett entrar al recibidor.

Ella pasó de largo hasta su oficina, ignorando completamente lo que dije.

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